Cuando un perro llega a consulta con el abdomen distendido por acumulación de líquido, la primera pregunta clínica no es solo «cuánto líquido hay», sino «de qué tipo». Un trasudado, ligado a menudo a fallo cardíaco o hepático, no se maneja igual que un exudado séptico, que puede ser una urgencia quirúrgica. La forma clásica de saberlo es extraer una muestra y analizarla en laboratorio: recuento celular, proteínas totales, citología.
Un equipo con veterinarios de un hospital de referencia en Reino Unido y de una clínica de Barcelona se ha preguntado si la propia imagen ecográfica, antes incluso de pinchar, ya da alguna pista. El estudio, publicado en Frontiers in Veterinary Science, es retrospectivo y trabaja sobre 100 perros con derrame peritoneal confirmado.
Cómo se hizo
El equipo revisó casos con ecografía abdominal y análisis de líquido realizado dentro de las tres horas siguientes al examen, para que ambas fuentes de información describieran el mismo momento clínico.
La ecogenicidad se clasificó de forma binaria: líquido anecogénico (uniformemente oscuro, o con muy pocos focos ecogénicos dispersos) frente a líquido ecogénico (con focos más numerosos o confluentes). Dos observadores revisaron las imágenes de forma independiente y resolvieron por consenso los casos de desacuerdo, aunque el estudio no calculó formalmente el grado de concordancia entre ambos.
El líquido se clasificó en laboratorio por proteínas totales y recuento de células nucleadas: exudado si las proteínas superaban 2,5 g/dL y el recuento celular alcanzaba al menos 5.000 células/mL; trasudado si las proteínas quedaban por debajo de 2,5 g/dL y el recuento por debajo de 1.500 células/mL. Se consideró séptico el exudado en el que la citología mostraba bacterias dentro de las células.
Lo que encontraron
La ecogenicidad no fue aleatoria: se asoció con claridad al tipo de líquido.
- El 80 % de los exudados fueron ecogénicos, frente al 43 % de los trasudados.
- El 100 % de los exudados sépticos se vieron ecogénicos, frente al 65 % de los exudados no sépticos.
- La ecogenicidad se correlacionó con un recuento celular más alto (a partir de 5.000 células/µL aproximadamente).
Dicho de otro modo: ver líquido ecogénico en la ecografía aumenta la probabilidad de estar ante un exudado, y especialmente ante uno séptico. Pero el propio estudio calcula la especificidad de ese signo en solo un 56 %, lo que en la práctica significa que una parte considerable de los trasudados también se vieron ecogénicos. Y a la inversa: un aspecto anecogénico reduce, pero no descarta, que se trate de un exudado u otro derrame clínicamente relevante.
Por qué no basta con mirar
Los propios autores enumeran de qué depende ese matiz. La ecogenicidad de un líquido no es una propiedad fija: cambia con la ganancia del equipo, la compensación de ganancia en profundidad, el rango dinámico, dónde se coloca la zona focal, la profundidad de la imagen, la frecuencia del transductor y la cantidad de líquido presente. Es, en sus palabras, una valoración influida por el operador y por el equipo, no solo por el paciente.
Hay además cuadros que pueden despistar por evolución temporal: procesos como la pancreatitis, la colecistitis o una hemorragia aguda pueden presentarse al principio con líquido anecogénico y volverse más ecogénicos según avanzan. El momento en que se hace la ecografía, no solo la enfermedad de fondo, condiciona la imagen.
Lo que dicen, y lo que no dicen, los autores
El diseño retrospectivo limitó el control sobre cómo se adquirieron las imágenes, la postura del paciente, los ajustes del ecógrafo y cuántas imágenes se tomaron de cada caso. Algunos subgrupos, en particular los exudados sépticos, la peritonitis biliar y el uroperitoneo, reunieron pocos casos. Y los datos proceden de un único hospital de referencia, lo que limita cuánto se puede extrapolar a la práctica de un centro de atención primaria.
La conclusión de los propios investigadores es prudente y conviene citarla casi literal: la valoración de la ecogenicidad puede aportar una información preliminar rápida y clínicamente útil, pero debe complementar, no sustituir, el análisis citológico y bioquímico del líquido.
Fuente: estudio retrospectivo sobre la asociación entre ecogenicidad y clasificación de la ascitis en 100 perros, publicado en Frontiers in Veterinary Science (DOI 10.3389/fvets.2026.1832745).






