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Operación Cattus: una detenida y dos investigados por 847 cartillas de primovacunación presuntamente falsas en Málaga

17 de septiembre de 2026

Cartillas de primovacunación y material intervenido por la Guardia Civil durante la Operación Cattus en Málaga
Imagen de material intervenido en la Operación Cattus. Fuente: Guardia Civil / Ministerio del Interior.

La Guardia Civil ha detenido a una mujer e investiga a otras dos personas en Málaga en el marco de la denominada Operación Cattus, dirigida contra un presunto intrusismo profesional en el ejercicio de la veterinaria. En el registro de la actividad se intervinieron 847 cartillas de primovacunación presuntamente falsificadas, además de viales de vacunas, microchips de identificación y once ranas amparadas por el convenio CITES. Los hechos son presuntos y la investigación continúa abierta.

Qué es una cartilla de primovacunación y por qué su falsificación importa

La primovacunación es la primera serie de vacunas que recibe un cachorro de perro o de gato, y su registro documental es la pieza sobre la que después se apoya todo lo demás: la venta o cesión del animal, su identificación, la emisión del pasaporte europeo si va a viajar y el control de enfermedades de declaración obligatoria como la rabia. Ese registro solo tiene valor si lo firma un veterinario colegiado que ha visto al animal, ha comprobado su edad y su estado de salud y ha administrado él mismo el producto.

Cuando la documentación se rellena sin ese acto veterinario previo, el papel deja de ser un certificado y pasa a ser una apariencia. Un cachorro puede así circular con una cartilla aparentemente correcta sin haber recibido ninguna dosis, o habiéndola recibido en condiciones que nadie ha supervisado. El comprador no tiene forma de distinguirlo: la cartilla presuntamente falsa y la auténtica se parecen.

El riesgo sanitario no se detiene en el animal vendido

La cifra intervenida —847 cartillas— no describe solo un fraude documental. Describe, en el peor escenario, un número equivalente de animales cuyo estado inmunitario real es desconocido y que sus propietarios creen protegidos. Ese desfase entre la protección documentada y la protección real es exactamente lo que los programas de vacunación tratan de evitar, porque las enfermedades que cubren estas pautas —parvovirosis, moquillo, panleucopenia felina o la propia rabia— dependen para su control de que la cobertura poblacional se mantenga por encima de determinados umbrales.

Hay además un efecto secundario menos visible. Si un animal enferma, el veterinario que lo atiende parte de la información que consta en la cartilla. Un historial vacunal falso orienta el diagnóstico en la dirección equivocada y puede retrasar la sospecha de la enfermedad que efectivamente tiene.

Vacunas y microchips: dos cadenas de custodia rotas

Junto a la documentación se intervinieron viales de vacunas y microchips de identificación. Ambos elementos están sujetos a control. Las vacunas son medicamentos veterinarios cuya dispensación y administración están reguladas, y su eficacia depende de una cadena de frío que solo puede garantizarse con almacenamiento y transporte adecuados: un vial correctamente etiquetado pero mal conservado puede ser tan inútil como no vacunar.

Los microchips, por su parte, no son simples piezas de identificación. Cada dispositivo lleva un código único que debe quedar vinculado en un registro autonómico de identificación animal a un ejemplar concreto y a un titular concreto. Es esa vinculación, y no el implante en sí, la que permite localizar al responsable de un abandono, devolver un animal perdido o reconstruir la trazabilidad de una camada. Cuando los microchips circulan al margen de la cadena oficial, el registro deja de reflejar la realidad y la trazabilidad se rompe en el punto de partida.

Once ranas protegidas por CITES

La aparición de once ranas amparadas por CITES en el mismo escenario añade una dimensión distinta al caso. El Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres somete el movimiento de determinadas especies a permisos específicos, y la tenencia sin la documentación que acredite su origen legal puede constituir tanto infracción administrativa como, en determinados supuestos, delito contra la flora y la fauna.

Diversos anfibios exóticos figuran en los apéndices del convenio precisamente por la presión que el comercio de mascotas ejerce sobre sus poblaciones silvestres. Que aparezcan junto a material veterinario apunta a un punto donde convergen dos mercados distintos: el de los animales de compañía con documentación irregular y el de la fauna exótica.

Dos vías paralelas: la penal y la administrativa

Conviene distinguir los dos planos que se abren en un caso así. Por un lado está la vía penal, en la que corresponde a un juzgado determinar si los hechos investigados constituyen delitos —el intrusismo profesional y la falsedad documental son las figuras que la propia investigación apunta— y quién es responsable de ellos. Por otro está la vía administrativa, en la que las autoridades sanitarias y de protección animal de la comunidad autónoma pueden tramitar expedientes por incumplimientos de la normativa de identificación, de medicamentos veterinarios o de comercio de especies protegidas.

Ambas pueden avanzar en paralelo y no tienen por qué terminar del mismo modo: es perfectamente posible una sanción administrativa sin condena penal, o al revés. Hasta que no exista resolución, la detención y las investigaciones no prejuzgan la culpabilidad de ninguna de las personas afectadas.

Lo que no se sabe

No consta el destino que se dio a los animales relacionados con la actuación, ni si se ha podido identificar a los propietarios de los ejemplares cuyas cartillas fueron intervenidas para revisar su estado vacunal real. Tampoco se detalla el periodo durante el que se habría desarrollado la presunta actividad, el ámbito geográfico exacto en el que se distribuyeron los documentos, la especie concreta de las once ranas intervenidas ni el lugar al que fueron trasladadas. No se conoce el estado procesal actual del asunto ni si se ha incoado además expediente administrativo sancionador.

El proceso sigue abierto; Radar Animal actualizará esta información si se conoce una resolución judicial o administrativa posterior.


Fuentes: Animal’s Health, información publicada el 14 de diciembre de 2023 sobre la detención de una presunta falsa veterinaria en Málaga en el marco de la Operación Cattus.

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