La Guardia Civil ha intervenido 209 reptiles y ha detenido a tres personas en una operación desarrollada en Jérica y Sot de Ferrer, en Castellón, dentro de una investigación por presunto tráfico ilegal de especies protegidas. De los animales localizados, 110 están incluidos en distintos grados de protección del convenio CITES. Entre ellos figura una iguana endémica de las islas Fiyi catalogada en grave peligro de extinción, según la información oficial difundida este 25 de septiembre.
La actuación ha sido desarrollada por agentes del SEPRONA de Valencia y Castellón, con participación de personal del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Las diligencias han sido remitidas a la Sección Civil y de Instrucción número 1 del Tribunal de Instancia de Segorbe.
Dos registros y 209 reptiles intervenidos
Los agentes practicaron dos registros en inmuebles situados en Jérica y Sot de Ferrer. En ellos localizaron reptiles mantenidos en instalaciones con incubadoras, terrarios y recipientes de transporte, elementos que, según la Guardia Civil, son compatibles con una actividad continuada de cría, mantenimiento y distribución de ejemplares.
La investigación sostiene que uno de los domicilios funcionaba como sede social de una empresa dedicada aparentemente al envío legal de animales. Bajo esa cobertura, los responsables habrían comercializado reptiles sometidos a protección internacional sin la documentación exigida y habrían criado ejemplares sin comunicarlo a la autoridad administrativa competente.
Una iguana de Fiyi entre los ejemplares protegidos
De los 209 reptiles intervenidos, 110 estaban sometidos a algún grado de protección por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, CITES. La Guardia Civil destaca especialmente una iguana endémica de las islas Fiyi en grave peligro de extinción.
La inclusión de una especie en CITES no significa necesariamente que todos sus ejemplares estén en la misma situación de amenaza, pero sí que su comercio internacional está sujeto a controles específicos. La documentación de origen, los permisos y la trazabilidad son piezas fundamentales para evitar que animales obtenidos ilegalmente entren en circuitos comerciales aparentemente regulares.
Contactos en América, África y Asia y venta en ferias europeas
De acuerdo con la investigación, las personas detenidas habrían recurrido a contactos en distintos países de América, África y Asia para obtener especímenes extraídos directamente de su entorno natural. Parte de los ejemplares también habría sido criada de forma clandestina.
Posteriormente, los reptiles eran trasladados a ferias de varios países europeos. Los investigadores analizan ahora documentación y dispositivos electrónicos para determinar el alcance real de la actividad, reconstruir las rutas de abastecimiento y venta y comprobar la procedencia de cada animal.
También se intervinieron armas y documentación
Durante los registros, la Guardia Civil incautó además cuatro pistolas sin licencia, cerca de 200 cartuchos de munición de arma corta, un rifle de aire comprimido, una pistola táser, una defensa extensible, numerosos dispositivos electrónicos y abundante documentación.
Los detenidos son dos hombres de 48 y 51 años y una mujer de 37. La Guardia Civil les atribuye presuntamente delitos de pertenencia a organización criminal, contra la fauna, contrabando, blanqueo de capitales y tenencia ilícita de armas. La detención y la atribución policial de delitos no equivalen a una condena: la responsabilidad penal deberá determinarse en el procedimiento judicial.
La investigación continúa abierta
El análisis del material intervenido continúa y puede permitir conocer cuántos animales habrían pasado por el circuito investigado, durante cuánto tiempo funcionó la actividad y qué conexiones internacionales pudieron intervenir. Por ahora, la cifra oficialmente confirmada es de 209 reptiles intervenidos en los dos registros realizados en Castellón.
La operación vuelve a poner el foco en la dificultad de controlar el comercio ilegal de fauna cuando los ejemplares de origen presuntamente ilícito se introducen en canales de venta formalmente legales. La trazabilidad documental y el control de los movimientos internacionales son esenciales para distinguir la cría y comercio autorizados del tráfico de especies protegidas.






