La Comunidad de Madrid ha liberado más de un centenar de cercetas pardillas (Marmaronetta angustirostris), una de las anátidas más amenazadas de Europa. Buena parte de los ejemplares procede de los programas de cría de la Generalitat Valenciana, y dos ejemplares jóvenes nacieron de huevos incubados y criados en el propio Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) madrileño. La actuación se comunicó el 10 de abril de 2026.
La cifra es pequeña en términos absolutos y enorme en términos de especie: hablar de cien cercetas pardillas es hablar de una fracción significativa de lo que queda de esta anátida en la península ibérica.
Una especie al límite
La cerceta pardilla es un pato de pequeño tamaño, ligado a humedales someros con vegetación abundante, que ha visto desaparecer buena parte de su hábitat con la desecación de marjales y lagunas. Su población reproductora española es de las más reducidas entre las aves acuáticas del país y figura entre los casos en los que la cría en cautividad no es un complemento del trabajo de campo, sino una condición para que la especie siga existiendo.
Ese es el contexto que explica por qué una suelta de cien ejemplares se comunica como noticia y por qué se hace con animales criados fuera del lugar donde se liberan.
De València a Madrid
El grueso de las aves salió de los programas de cría de la Generalitat Valenciana, que mantiene desde hace años instalaciones dedicadas a esta especie en el entorno de sus humedales. El traslado a Madrid convierte la operación en un caso de cooperación entre comunidades autónomas: una administración aporta la capacidad reproductora acumulada y otra el territorio donde intentar establecer o reforzar un núcleo.
A esa aportación se suman dos ejemplares jóvenes nacidos en Madrid, procedentes de huevos incubados y criados en el CRAS de la comunidad. Son dos individuos sobre más de cien, pero acreditan algo distinto de una simple recepción de animales: que el centro madrileño ha completado el ciclo de incubación y cría de la especie por sí mismo.
Por qué importa más allá de la cifra
Las reintroducciones de anátidas amenazadas se juegan casi siempre en el mismo punto: no en la suelta, sino en si el humedal de destino mantiene agua, vegetación y tranquilidad suficientes durante el ciclo reproductor. Liberar cien aves en un hábitat que no las sostenga no aumenta la población, sólo desplaza el problema. Por eso el indicador que importará dentro de un año no será cuántas se soltaron, sino cuántas parejas crían.
Lo que queda por confirmar
La comunicación de la Comunidad de Madrid no precisa en qué humedales concretos se han liberado las aves, ni el reparto exacto entre ejemplares valencianos y madrileños más allá de los dos nacidos en el CRAS. Tampoco consta si los animales fueron marcados individualmente, si existe un plan de seguimiento posterior, cuántas sueltas previas se han realizado en la región ni qué resultados dieron.
Radar Animal ampliará esta pieza si la Comunidad de Madrid o la Generalitat Valenciana publican datos de seguimiento o de reproducción posteriores a la suelta.
Fuentes: Comunidad de Madrid, nota informativa sobre la reintroducción de cercetas pardillas, publicada el 10 de abril de 2026.






