La Comunidad de Madrid reintrodujo 1.332 crías de vencejo en el entorno urbano mediante la técnica del nido adoptivo, o fostering: en lugar de criarlas a mano hasta el vuelo, los pollos se colocaron en nidos de parejas silvestres en plena reproducción, que los sacaron adelante junto a sus propios pollos. Las aves procedían del Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) Félix Rodríguez de la Fuente, que atiende cada temporada a las crías caídas de los nidos. Las especies implicadas son el vencejo común (Apus apus) y el vencejo pálido (Apus pallidus).
Cómo funciona un nido adoptivo
La técnica consiste en aprovechar el esfuerzo reproductor que una pareja silvestre ya está haciendo. Cuando un pollo llega al centro, se busca un nido activo con pollos de edad y tamaño similares y se introduce allí al recién llegado, que pasa a ser alimentado por los adultos como uno más. La operación exige un ajuste fino: el pollo adoptado debe encajar en la fase de desarrollo del nido de destino y la carga añadida no puede superar lo que la pareja es capaz de sacar adelante, porque el objetivo no es salvar un pollo a costa de los otros.
A cambio, el animal crece donde le corresponde. Recibe la dieta correcta, en la cantidad y frecuencia correctas, y se desarrolla dentro de la dinámica del nido en lugar de en una caja.
Por qué criar vencejos a mano es un mal plan
El vencejo es probablemente la peor ave posible para la cría manual. Come exclusivamente insectos capturados en vuelo, una dieta muy difícil de replicar con precisión durante semanas. Y, sobre todo, se juega la vida en el primer vuelo: al abandonar el nido inicia una etapa aérea prácticamente continua, sin posadero al que volver, de modo que un pollo que sale con el plumaje mal formado, con las plumas dañadas por el roce contra un recipiente o con menos musculatura de la debida no tiene una segunda oportunidad. No hay margen de aprendizaje en tierra que compense un desarrollo deficiente.
El fostering elimina ese cuello de botella. En vez de mejorar la cría artificial, la evita.
La escala que revela la cifra
Reintroducir 1.332 crías en una sola temporada indica que el problema no es anecdótico. Los vencejos crían en huecos de edificios, y cada verano un volumen considerable de pollos termina en el suelo. Detrás de esas 1.332 aves hay un doble trabajo: el de recogida y estabilización en el centro, y el de localización y seguimiento de los nidos donantes, que exige conocer dónde están las colonias urbanas y en qué momento reproductor se encuentran. Es una infraestructura de conocimiento que no se improvisa de un año para otro.
Lo que el balance no detalla
La información disponible no indica cuántas crías ingresaron en total en el centro ni qué proporción del total representan las 1.332 reintroducidas, ni el desglose entre vencejo común y vencejo pálido. Tampoco se especifica cuántos nidos donantes se utilizaron, con qué criterio se seleccionaron, cuántos pollos se añadieron por nido, ni si existe un seguimiento posterior que permita estimar la supervivencia de los pollos adoptados una vez emprenden el vuelo. Ese último dato es el que convertiría una cifra de manejo en una cifra de resultado. Radar Animal actualizará esta información si la Comunidad de Madrid publica el detalle del programa.
Fuentes: Comunidad de Madrid, nota informativa sobre la reintroducción de crías de vencejo en el entorno urbano, publicada el 18 de abril de 2026.






