Hay una idea que resulta muy atractiva en medicina de urgencias: que la información que necesitas para saber cómo va a evolucionar un paciente ya esté en una prueba que le has hecho igualmente, y solo haya que saber leerla.
Eso es lo que propone el índice inmunoinflamatorio sistémico. Se calcula con tres valores que aparecen en cualquier hemograma completo:
neutrófilos × plaquetas ÷ linfocitos
Sin equipamiento nuevo, sin coste añadido, sin esperar a un laboratorio externo. En medicina humana lleva años estudiándose, sobre todo en oncología. Un trabajo del Hospital Veterinario Universitario de Konkuk, en Seúl, publicado en Frontiers in Veterinary Science, ha comprobado qué hace en perros ingresados en cuidados intensivos.
Los números
Es un estudio retrospectivo sobre historias clínicas electrónicas entre junio de 2023 y enero de 2025. Se compararon 96 perros sanos y 61 perros críticos.
En los perros sanos el índice se movió en un intervalo de referencia de 180 a 1.392. En los críticos, la mediana fue de 1.997, frente a 516 en los controles (p<0,001).
Dentro del grupo crítico, la diferencia entre quienes salieron adelante y quienes no fue notable: mediana de 4.247 en los no supervivientes frente a 1.641 en los supervivientes (p=0,002). El punto de corte que mejor separó ambos grupos fue 2.628, con una sensibilidad del 90 % y una especificidad del 74,5 %.
Y la comparación que da al trabajo su interés real: el área bajo la curva del índice fue de 0,806 (IC 95 %: 0,675-0,937), por encima de la de APPLE<sub>fast</sub>, una escala pronóstica consolidada en cuidados intensivos veterinarios, que obtuvo 0,759 (IC 95 %: 0,622-0,896).
Un índice gratuito que rinde algo mejor que una escala validada. Ahí está el titular. Y ahí conviene frenar.
Diez
De los 61 perros críticos, 51 sobrevivieron y 10 no. Toda la parte del estudio que habla de predecir la mortalidad descansa sobre esos diez animales.
Los autores lo señalan sin rodeos entre sus limitaciones: la muestra de no supervivientes es pequeña, eso limita la potencia estadística y les impidió hacer un análisis multivariable. Esa última consecuencia es la importante. Sin análisis multivariable no se puede descartar que el índice esté reflejando otra cosa: la gravedad de base, la edad, el tipo de enfermedad. Es decir, no sabemos si aporta información propia o si simplemente acompaña a factores que ya se conocían.
Los intervalos de confianza lo dejan ver. El del índice va de 0,675 a 0,937 y el de la escala APPLE<sub>fast</sub> de 0,622 a 0,896. Se solapan ampliamente. Decir que uno es mejor que la otra con estos datos es ir por delante de la evidencia.
El resto de la letra pequeña
Los investigadores enumeran otras cuatro limitaciones que conviene tener presentes.
Los grupos diferían en edad, peso y distribución de razas, lo que confunde cualquier comparación hematológica. Los perros críticos padecían enfermedades muy distintas entre sí, de modo que no se pueden separar los efectos propios de cada patología. Hubo cuatro casos de eutanasia entre los desenlaces, algo que enturbia el criterio de mortalidad porque introduce una decisión humana dentro de una variable que se analiza como si fuera biológica. Y se usó una sola medición, la del ingreso, sin repetirla en el tiempo, cuando lo interesante de un marcador inflamatorio suele ser precisamente cómo evoluciona.
Se excluyó además a los animales que recibían fármacos inmunomoduladores, lo que restringe a qué pacientes se pueden aplicar estos resultados.
Dónde queda esto
Este es contenido para profesionales, y su utilidad hoy es la de una hipótesis bien formulada, no la de una herramienta lista para decidir.
Un número calculado sobre diez desenlaces adversos, en un solo hospital, sin validación externa y sin análisis multivariable no sirve para decirle a una familia qué probabilidades tiene su perro. Sirve para justificar que alguien haga el estudio grande, prospectivo y multicéntrico que hace falta.
Para quien lea esto desde fuera de la profesión, hay una advertencia que merece decirse directamente: el índice no es una calculadora que aplicar a un análisis propio. Los valores de referencia dependen del laboratorio y del analizador, el punto de corte procede de una población concreta, y un número alto en un perro estable no significa lo mismo que en un perro ingresado. Buscar la cifra en el informe del hemograma y sacar conclusiones es la peor manera posible de usar este trabajo.
Fuente: estudio retrospectivo sobre el índice inmunoinflamatorio sistémico como biomarcador pronóstico en perros críticos, Hospital Veterinario Universitario de Konkuk (Seúl), publicado en Frontiers in Veterinary Science (DOI 10.3389/fvets.2026.1900233).






