Ciencia

Sobrevivir a una parada cardiorrespiratoria y despertar con sacudidas: dos casos descritos por primera vez en perro y gato

18 de agosto de 2026

Cuando una reanimación cardiopulmonar tiene éxito y el corazón vuelve a latir, empieza la parte difícil. El cerebro ha estado sin oxígeno suficiente durante un tiempo que casi nunca se conoce con exactitud, y lo que ocurra en las horas siguientes determina el desenlace mucho más que la propia maniobra de reanimación.

Un artículo publicado el 26 de julio de 2026 en el Journal of Veterinary Emergency and Critical Care describe dos casos que hasta ahora no se habían documentado en medicina veterinaria: un perro y un gato que, tras recuperar la circulación espontánea, desarrollaron lo que los autores identifican como mioclonía posthipóxica aguda.

Qué es exactamente

Los autores lo definen a partir de lo que se conoce en medicina humana. Es una mioclonía rítmica, es decir, una sacudida muscular involuntaria, que puede ser focal, multifocal o generalizada, y que resulta de una lesión cerebral hipóxico-isquémica global. Su origen puede estar en la corteza cerebral o por debajo de ella, en el tronco del encéfalo.

En personas aparece característicamente dentro de las 48 horas siguientes a la parada y mientras el paciente sigue en coma.

En los dos animales descritos, el cuadro se presentó en menos de 24 horas tras la reanimación. No respondió a los fármacos antiepilépticos ni a los sedantes administrados. Ambos fueron finalmente eutanasiados.

Por qué importa distinguirla de una convulsión

Aquí está el valor clínico de la descripción, y conviene explicarlo con cuidado porque la diferencia no es evidente ni siquiera junto a la jaula.

Un animal que acaba de ser reanimado y empieza a presentar sacudidas rítmicas parece estar convulsionando. La respuesta razonable es tratar la convulsión. Pero si lo que ocurre es una mioclonía posthipóxica, la falta de respuesta a los antiepilépticos no es necesariamente un signo de que el cuadro sea refractario y catastrófico: puede ser sencillamente que el fármaco no actúe sobre ese fenómeno, porque no es el fenómeno para el que está indicado.

La distinción tiene consecuencias sobre la decisión que se toma a continuación, en un momento en el que esa decisión suele tomarse deprisa y con muy poca información.

Los autores señalan además un matiz que cambia el marco. Históricamente, este signo se ha asociado a un peor pronóstico. Pero apuntan que estudios recientes sugieren que su caracterización clínica debe valorarse junto a los hallazgos electroencefalográficos, y no de forma aislada. Es decir: la sacudida por sí sola dice menos de lo que se creía.

Lo que dos casos no pueden decir

Los propios autores resumen su aportación en una frase modesta: la mioclonía posthipóxica aguda puede ocurrir en perros y gatos tras una parada cardiorrespiratoria y una reanimación exitosa.

Eso es todo lo que establece el trabajo, y es exactamente lo que debe extraerse de él. Una serie de dos casos demuestra que un fenómeno existe. No permite saber con qué frecuencia aparece, ni qué proporción de los animales que lo presentan podría recuperarse, ni cuál sería el tratamiento adecuado. Que estos dos animales no respondieran a la medicación y fueran eutanasiados no significa que el cuadro sea siempre irreversible: significa que en estos dos casos lo fue.

Ese es un límite incómodo, porque la pregunta que cualquiera querría responder es justamente la que dos casos no responden. Pero así es como se documenta por primera vez algo en medicina: alguien describe lo que ha visto con precisión suficiente para que el siguiente sepa reconocerlo, y la respuesta llega años después, con series mayores.

Una nota para quien haya pasado por esto

Si tu animal fue reanimado y presentó movimientos anómalos después, este artículo no aporta una respuesta sobre lo que ocurrió en su caso concreto. Lo que sí aporta es un dato que a veces hace falta: ese cuadro está descrito, tiene nombre y no responde a la medicación habitual. No fue una reacción a algo que se hiciera mal ni una señal que se pasara por alto.

Es una información pequeña. En algunas conversaciones vale bastante.


Fuente: Liatis T, Robertson A, De Stefani A. Presumptive Acute Post-Hypoxic Myoclonus Following Return of Spontaneous Circulation in a Cat and a Dog. Journal of Veterinary Emergency and Critical Care, 26 de julio de 2026 (DOI 10.1111/vec.70140).

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