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Cuatro actuaciones contra la caza furtiva en León dejan un detenido, dos investigados y armas intervenidas

23 de septiembre de 2026

Ciervo en un entorno forestal, imagen contextual para una noticia sobre caza furtiva en León

Cuatro actuaciones de la Guardia Civil contra posibles prácticas de caza furtiva en distintos puntos de la provincia de León han terminado con un hombre detenido, otras dos personas investigadas y cuatro identificadas y propuestas para sanción administrativa. Los operativos se han desarrollado en Sopeña de Curueño, Rodanillo, La Valdería y La Cabrera, con intervenciones de armas, dispositivos de visión térmica y nocturna y otros efectos relacionados con la actividad cinegética.

La actuación más grave comenzó durante la noche del pasado sábado en Sopeña de Curueño. Un vecino avisó al Centro Operativo de Servicios de la Guardia Civil después de escuchar varios disparos en las cercanías. Patrullas de Seguridad Ciudadana de la compañía territorial de León acudieron a la zona y establecieron un dispositivo para localizar a quienes pudieran estar relacionados con los disparos.

Un rifle, un silenciador y la cabeza de un venado

Horas después, los agentes interceptaron un vehículo y las investigaciones posteriores permitieron localizar un rifle monotiro del calibre .308 que, según la información difundida por la Subdelegación del Gobierno en León, habría sido utilizado presuntamente en los hechos investigados. También fueron intervenidos un silenciador, un visor térmico, la cabeza de un venado, una linterna, dos navajas, dos cuchillos, un afilador y veinte casquillos del mismo calibre.

Como resultado de esta intervención fue detenido un joven de 22 años, vecino de La Vecilla, como presunto autor de un delito contra la protección de la flora y la fauna relacionado con un supuesto episodio de furtivismo. Otras dos personas —un hombre y una mujer de la zona— quedaron investigadas como posibles autores o partícipes. A uno de ellos se le investiga además por conducir pese a haber perdido la vigencia del permiso.

Las diligencias fueron instruidas por el puesto de la Guardia Civil de Boñar y remitidas al órgano judicial de guardia de León. La investigación penal deberá determinar ahora las responsabilidades concretas de cada persona implicada.

Visión térmica durante un rececho de corzo

La actuación de Sopeña de Curueño no fue la única. El 17 de septiembre, efectivos del SEPRONA de Fabero mantenían un dispositivo de vigilancia en Rodanillo cuando observaron un todoterreno que circulaba lentamente por una pista forestal. En su interior viajaban dos personas y los agentes localizaron un rifle desenfundado con mira telescópica y un dispositivo monocular de visión térmica.

Según la Guardia Civil, ambos estarían practicando presuntamente la modalidad de rececho del corzo. La normativa cinegética de Castilla y León prohíbe expresamente el uso de dispositivos de visión térmica para esta modalidad, por lo que los hechos fueron comunicados a la autoridad competente para valorar posibles infracciones administrativas.

Más armas intervenidas en La Valdería y La Cabrera

Durante otra vigilancia nocturna en La Valdería, agentes del SEPRONA localizaron a una persona que transportaba en su vehículo un rifle con un silenciador acoplado, otra arma y un visor nocturno. Los efectos fueron intervenidos.

En La Cabrera, otra patrulla encontró dentro de un vehículo un arco destinado a la caza. La persona que lo transportaba carecía de la documentación preceptiva para ejercer la actividad cinegética, por lo que se abrió la correspondiente actuación administrativa.

Estas intervenciones se producen apenas unos días después de otra investigación por presunta caza furtiva en la Reserva Regional de Los Ancares, también en León. En aquel caso, el SEPRONA identificó a un hombre de 44 años que se encontraba en un terreno con régimen cinegético especial sin permiso del titular, coincidiendo además con la berrea, un periodo en el que los ciervos resultan más fáciles de localizar.

Controles reforzados durante la berrea

La Guardia Civil mantiene dispositivos de vigilancia específicos para prevenir el furtivismo y detectar el uso de medios prohibidos. La combinación de actividad nocturna, visores térmicos o nocturnos y armas preparadas para su uso es uno de los patrones que los agentes controlan especialmente durante la temporada de caza mayor.

En el caso de Sopeña de Curueño, la existencia de un venado abatido y de material intervenido ha llevado la actuación al ámbito penal. En los otros tres operativos, parte de las conductas detectadas se han trasladado a la autoridad administrativa competente, que deberá decidir si procede imponer sanciones conforme a la Ley de Caza de Castilla y León.

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