La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ordenó el 25 de mayo de 2026 la retirada del mercado de los lotes X002 y Z001 de Nicilan 40 mg/10 mg comprimidos para perros y gatos, número de registro 1814 ESP, del que es titular Laboratorios Calier S.A. La retirada alcanza el nivel de veterinario y se registró como alerta VDC 02/2026.
El defecto es «un resultado fuera de especificación en el contenido de ácido clavulánico», junto con un resultado también fuera de especificación en el test de disolución de ese mismo principio activo.
Hasta aquí, una alerta rutinaria. Lo que la convierte en noticia está tres líneas más abajo en el propio documento.
Ya había pasado dos veces
La nota de la AEMPS lo dice sin ambages: «Este mismo defecto fue notificado el año 2025, registrado como Alerta VDC 05/2025 y Alerta VDC 07/2025», en dos lotes del mismo medicamento y con el mismo número de registro.
Y añade la frase decisiva: «Tras estas alertas, el titular procedió a implementar medidas correctoras que no han sido suficientes para solucionar el problema previo».
Es una valoración inusualmente explícita para un documento administrativo. No dice que haya aparecido un fallo nuevo. Dice que el fallo conocido siguió ahí después de que se intentara corregirlo.
Por qué el ácido clavulánico y no la amoxicilina
Nicilan combina dos sustancias: amoxicilina y ácido clavulánico. La primera es el antibiótico. La segunda no mata bacterias, y precisamente por eso es tan importante que esté en la cantidad correcta.
Muchas bacterias se defienden de la amoxicilina produciendo una enzima que la destruye antes de que actúe. El ácido clavulánico bloquea esa enzima. Su papel es despejar el camino para que el antibiótico pueda hacer su trabajo.
Si su contenido queda por debajo de lo especificado, la consecuencia no es un comprimido inerte. Es un comprimido que sigue aportando antibiótico, pero con menos protección frente al mecanismo de defensa bacteriano. El animal recibe tratamiento, mejora poco o recae, y la infección queda expuesta a una concentración de antibiótico insuficiente para eliminarla.
Ese es, en resumen, el escenario que se describe cuando se explica cómo se seleccionan las resistencias antimicrobianas.
El segundo hallazgo apunta en la misma dirección. Un test de disolución fuera de especificación significa que el comprimido no libera la sustancia como debería, lo que altera cuánto principio activo llega realmente a la sangre y cuándo.
Qué hacer
Si tienes en casa un envase de Nicilan 40 mg/10 mg, comprueba el lote impreso en la caja. Si es X002 o Z001, no lo administres y devuélvelo a tu clínica veterinaria.
Si tu animal ha estado tratado con uno de esos lotes, díselo al veterinario aunque el tratamiento ya haya terminado y aunque aparentemente fuera bien. Con esta información, una infección que respondió mal o que reapareció al poco tiempo se lee de otra manera, y puede cambiar la decisión sobre qué hacer a continuación.
Lo que no procede es reaccionar con desconfianza hacia el fármaco en general. La combinación de amoxicilina y ácido clavulánico es uno de los antibióticos más útiles y mejor conocidos en pequeños animales, y esta alerta no cuestiona la molécula: cuestiona unos lotes concretos de un producto concreto.
Y conviene decir lo evidente. Que esta alerta exista, que mencione las dos anteriores y que valore por escrito la insuficiencia de las medidas correctoras es el sistema de control funcionando, no fallando. El problema sería que el tercer episodio no se hubiera detectado.
Fuente: alerta de calidad VDC 02/2026 de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, de 25 de mayo de 2026, sobre Nicilan 40 mg/10 mg comprimidos para perros y gatos (nº registro 1814 ESP), titular Laboratorios Calier S.A.






