Ciencia

Veterinarios españoles prueban en 15 perros una ablación por radiofrecuencia guiada por TC para tumores nasales

17 de septiembre de 2026

Perro sometido a ablación por radiofrecuencia guiada por TC para un tumor nasal

Un equipo de veterinarios que trabaja entre España y Portugal ha evaluado en quince perros una técnica de ablación por radiofrecuencia guiada por tomografía computarizada (TC) para el tratamiento del adenocarcinoma nasal canino, un tumor agresivo y de difícil abordaje. Los autores describen reducción del volumen tumoral y mejoría de los signos clínicos en los animales tratados. Se trata de un estudio preliminar con una serie corta de casos, no de un tratamiento establecido. La información se publicó el 20 de diciembre de 2024.

Qué es el adenocarcinoma nasal y por qué es tan difícil de tratar

Los tumores de la cavidad nasal representan una fracción pequeña de los tumores caninos, pero concentran una dificultad desproporcionada. La mayoría son malignos y el adenocarcinoma es uno de los tipos más frecuentes. Suelen crecer localmente de forma agresiva, invadiendo los cornetes nasales, el paladar y, en fases avanzadas, la lámina cribosa que separa la cavidad nasal del encéfalo, aunque metastatizan a distancia con relativa poca frecuencia.

Esa combinación —enfermedad muy local pero muy destructiva— define el problema clínico. El diagnóstico suele llegar tarde, porque los primeros signos (secreción nasal, estornudos, sangrado por una fosa) se confunden con procesos banales y solo cuando aparecen la deformación facial o la dificultad respiratoria se sospecha algo más grave.

La localización anatómica complica todo lo demás: la cirugía radical es difícil o inviable, y el tratamiento de referencia ha sido durante años la radioterapia, que ofrece los mejores resultados publicados pero exige un acelerador lineal, varias sesiones bajo anestesia general y un coste considerable. En la práctica, buena parte de los perros diagnosticados no llega a recibirla porque el equipamiento está disponible en muy pocos centros.

En qué consiste la ablación por radiofrecuencia guiada por TC

La ablación por radiofrecuencia es una técnica de mínima invasión ya consolidada en medicina humana para determinados tumores hepáticos, renales, pulmonares y tiroideos. Consiste en introducir un electrodo en forma de aguja hasta el interior de la masa y aplicar una corriente alterna de alta frecuencia. Esa corriente no quema directamente: agita las moléculas del tejido circundante, y la fricción genera calor. Cuando la temperatura local supera determinado umbral, las células del volumen tratado sufren necrosis por coagulación.

La aportación de la guía por TC es la precisión. La cavidad nasal es un espacio estrecho rodeado de estructuras que no admiten daño colateral —los ojos, la base del cráneo, el encéfalo—, y la tomografía permite planificar la trayectoria de la aguja, verificar su posición real antes de aplicar energía y comprobar después el resultado sobre el mismo estudio de imagen.

Frente a la radioterapia, sus ventajas potenciales son evidentes: menos sesiones, un equipamiento más accesible y un procedimiento que puede realizarse en centros que ya disponen de TC. Sus limitaciones también lo son. Trata el volumen al que llega la aguja, de modo que un tumor con márgenes mal definidos o con extensión más allá del alcance del electrodo queda parcialmente sin tratar, y el control del calor cerca de estructuras críticas es un factor de riesgo que exige experiencia.

Qué dice y qué no dice un estudio con quince perros

Los resultados descritos —reducción tumoral y mejoría clínica— son alentadores, pero conviene situarlos con precisión. Quince animales es una serie de casos, un tipo de trabajo que sirve para demostrar que un procedimiento es factible y razonablemente seguro, y para justificar que se siga investigando. No sirve para establecer eficacia comparada.

Faltan los elementos que permitirían esa comparación: un grupo control tratado con radioterapia o sin tratar, aleatorización, y sobre todo un dato que en oncología pesa más que la reducción del tamaño, el tiempo de supervivencia y el tiempo hasta la progresión. Un tumor puede encogerse tras el procedimiento y volver a crecer meses después; la mejoría de los signos clínicos, valiosa desde el punto de vista del bienestar del animal, no equivale por sí sola a un cambio en el pronóstico.

Por eso la lectura razonable es la de una línea de investigación prometedora en una enfermedad con pocas opciones, no la de una alternativa ya validada a la radioterapia. Cualquier decisión terapéutica en un caso concreto corresponde al veterinario responsable, que valorará el estadio del tumor, el estado general del animal y las opciones disponibles.

Por qué importa que se investigue desde aquí

Buena parte de la oncología veterinaria de referencia procede de centros anglosajones con estructuras de investigación consolidadas. Que un trabajo sobre una técnica de mínima invasión salga de un equipo que trabaja entre España y Portugal tiene un efecto práctico: las técnicas que se desarrollan y validan en un entorno tienden a difundirse antes en ese entorno, y el acceso a tratamientos oncológicos veterinarios en la península está condicionado precisamente por la escasez de equipamiento especializado.

Lo que queda por confirmar

No consta la revista en la que se ha publicado el trabajo ni su identificador DOI, ni el centro o centros concretos en los que se realizó el estudio. Tampoco se detalla el diseño exacto: criterios de inclusión de los quince perros, estadio tumoral de partida, número de sesiones aplicadas, protocolo anestésico, complicaciones registradas ni duración del seguimiento. Falta el dato clave de supervivencia y de tiempo hasta la progresión, así como cualquier comparación directa con radioterapia o con tratamiento paliativo. Se desconoce si está prevista una serie más amplia o un estudio comparativo.

Radar Animal actualizará esta información si se publican los resultados completos o un estudio con mayor número de casos.


Fuentes: Animal’s Health, información publicada el 20 de diciembre de 2024 sobre el avance de veterinarios españoles en un tratamiento de mínima invasión para tumores agresivos en perros.

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