Un equipo del Istituto Zooprofilattico Sperimentale del Lazio e della Toscana «M. Aleandri» ha publicado el análisis del Registro de Cáncer Animal de la región italiana de Lazio, correspondiente a quince años de actividad. El trabajo, aparecido en Frontiers in Veterinary Science el 8 de septiembre de 2026, reúne 9.823 tumores primarios diagnosticados en 9.122 perros entre 2009 y 2023.
Del total de tumores registrados, el 59,3 % fueron malignos (5.821 casos). Los autores estiman una incidencia ajustada de 662,1 casos por cada 100.000 perros, de los cuales 249,4 corresponderían a tumores malignos y 412,7 a benignos. La estimación se obtuvo aplicando un factor de corrección poblacional del 75,3 % y un análisis de razones de morbilidad proporcional ajustadas por edad, con la clasificación Vet-ICD-O-canine-1.
Dónde aparecen los tumores
La localización más frecuente fue la piel, con el 38,4 % de los casos (3.767), sobre todo tumores anexiales y mastocitomas. Le siguieron la glándula mamaria, con el 23,2 % (2.275 casos), y los tejidos blandos, con el 13,3 % (1.310), principalmente lipomas y tumores de origen vascular.
La edad media de los perros en el momento del diagnóstico fue de 8,8 años, con un pico claro en la franja de 8 a 11 años, que concentró el 43,9 % de los casos. El 57,7 % de los animales eran hembras, el 61,3 % no estaban esterilizados y el 60,2 % eran de raza pura.
Asociaciones observadas
El análisis por razones de morbilidad proporcional ajustadas arroja varias asociaciones. Las hembras enteras presentaron 3,96 veces más tumores de órganos genitales femeninos que las esterilizadas. Los perros de raza pura registraron 1,26 veces más tumores cutáneos que los mestizos. Los animales que vivían principalmente en el exterior mostraron 3,67 veces más tumores óseos que los que vivían dentro de casa. El periodo 2018-2023 acumuló 1,76 veces más tumores del sistema nervioso que el tramo 2009-2017.
Es importante leer estas cifras con cautela. Se trata de un estudio epidemiológico retrospectivo basado en muestras remitidas a un laboratorio: describe proporciones dentro de los casos registrados, no relaciones de causa y efecto. Una asociación como la de la dieta industrial con los tumores cutáneos (1,27 veces más que la dieta casera) no permite concluir que un tipo de alimentación provoque cáncer.
Las limitaciones que reconocen los autores
El propio trabajo dedica un apartado extenso al infrarregistro. Los autores calculan que en torno al 65 % de las clínicas veterinarias no envía muestras al instituto, y que el sesgo de envío no es neutro: se remite alrededor del 10 % de los casos benignos frente al 24 % de los malignos. La encuesta que sirvió para ajustar esa infraestimación tuvo una tasa de respuesta muy baja, del 12,1 % (52 de 430 clínicas contactadas), y solo el 3,1 % de los casos contó con necropsia.
A esto se suma un sesgo de detección: el 61 % de los casos corresponde a localizaciones superficiales —piel y glándula mamaria—, precisamente las que un propietario detecta antes y las que resultan más fáciles de biopsiar. Los tumores internos están, por tanto, probablemente infrarrepresentados.
Qué queda por confirmar
Las cifras de incidencia deben entenderse como estimaciones ajustadas, no como recuentos completos: el registro no cubre toda la población canina de la región. Queda por establecer hasta qué punto el perfil de Lazio es extrapolable a otros territorios europeos, incluida España, donde no existe un registro equivalente de ámbito estatal. Tampoco puede determinarse con estos datos si el aumento relativo de tumores nerviosos en el segundo periodo refleja un cambio real o simplemente una mejora en el diagnóstico por imagen y en la remisión de muestras.
Fuentes: Frontiers in Veterinary Science, 8 de septiembre de 2026 — www.frontiersin.org/journals/veterinary-science/articles/10.3389/fvets.2026.1919722/full






