Un estudio publicado en Mayo Clinic Proceedings ha analizado el papel de la terapia asistida con animales en la rehabilitación hospitalaria de pacientes que han sufrido un ictus. El hallazgo central: quienes participaron en sesiones con animales de terapia mostraron mayor implicación, más actividad y mejor movilidad durante su proceso de recuperación que quienes no lo hicieron.
Un ictus no se rehabilita solo con ejercicios
La rehabilitación tras un ictus depende, en gran medida, de que el paciente se implique de forma activa y sostenida en un proceso que suele ser largo, repetitivo y físicamente exigente. La motivación no es un detalle accesorio de ese proceso: es una parte central de si funciona o no.
Ahí es donde entra la terapia asistida con animales, entendida no como una sustitución de la fisioterapia o la terapia ocupacional convencionales, sino como un complemento que puede aumentar las ganas del paciente de participar en su propia recuperación. Un animal de terapia entrenado no exige al paciente el mismo tipo de esfuerzo consciente que un ejercicio pautado; el estímulo llega por otra vía, y este estudio sugiere que ese estímulo se traduce en más movimiento real.
Lo que hace falta para que esto funcione bien
La terapia asistida con animales, para ser segura y eficaz, no consiste en llevar cualquier animal a cualquier planta de hospital. Exige animales específicamente entrenados y evaluados para el contexto clínico, protocolos de higiene y bioseguridad adaptados a un entorno hospitalario, y personal formado tanto en el manejo del animal como en las necesidades del paciente. Un hospital que introduce este tipo de programas sin esos tres elementos no está reproduciendo lo que mide este estudio.
Lo que este hallazgo no dice
No dice que la terapia asistida con animales acelere por sí sola la recuperación neurológica tras un ictus, ni que pueda sustituir la rehabilitación convencional. Mide implicación, actividad y movilidad durante las sesiones, que son indicadores de proceso, valiosos porque la adherencia al tratamiento importa, pero no equivalen automáticamente a un mejor resultado clínico final. Esa es la distinción que conviene mantener siempre que se hable de este tipo de terapias complementarias: son un apoyo con beneficios documentados, no una alternativa a la medicina de rehabilitación establecida.
Fuentes: Shih, H.-Y., Martin, F., Ness, D. et al., «The Impact of Animal-Assisted Treatment on Inpatient Stroke Rehabilitation», Mayo Clinic Proceedings, agosto de 2026, vol. 101, núm. 8, pp. 1332-1344. DOI: 10.1016/j.mayocp.2026.04.012.






