En plena operación salida de agosto, la Organización Colegial Veterinaria Española recuerda los tres requisitos que hacen falta para viajar dentro de la Unión Europea con un perro, un gato o un hurón: el pasaporte oficial europeo, el microchip de identificación y la vacuna antirrábica. Para gatos y hurones, pasaporte y microchip son obligatorios en todo caso; la exigencia de vacuna varía según el destino.
El orden importa, no solo los documentos
Hay un detalle técnico que se pasa por alto con facilidad y que puede invalidar todo el papeleo: el microchip tiene que implantarse o leerse antes de que se administre la vacuna antirrábica que se va a usar para acreditar el cumplimiento de los requisitos sanitarios. El pasaporte europeo exige registrar tanto el número del microchip como la fecha de su implantación o lectura, precisamente para poder comprobar ese orden.
Un perro vacunado antes de tener el chip, aunque la vacuna esté puesta y sea válida, puede no cumplir el requisito documental si el orden no queda acreditado. Es la clase de detalle que arruina un viaje en el control fronterizo, no por falta de vacuna, sino por falta de papel.
Fuera de la Unión Europea, no hay una regla común
Dentro de la UE los requisitos están armonizados. Fuera, no: cada país fija los suyos, y pueden incluir cuarentenas, análisis de anticuerpos con meses de antelación o restricciones específicas por raza o especie. La recomendación de los veterinarios es tan simple como ineludible: consultar la embajada o el consulado del país de destino, y no dar por buenas las condiciones de otro viaje anterior a otro país, aunque parezca similar.
Cuánto margen hay que dejar
Los veterinarios aconsejan empezar los trámites con al menos diez días de antelación, y más si el destino lo exige. No es un margen arbitrario: gestionar el pasaporte, comprobar que la vacunación está en regla y resolver cualquier incidencia con el microchip lleva tiempo, y dejarlo para la víspera del viaje es la forma más habitual de perderlo.
Una recomendación adicional, poco glamurosa pero práctica: comprobar que los datos de contacto asociados al microchip están actualizados. Es la vía por la que localizan a un animal perdido, y un viaje, con el estrés y los entornos desconocidos que trae, es exactamente el tipo de situación en la que un animal puede escaparse.
Fuentes: Organización Colegial Veterinaria Española (OCV), nota del 5 de julio de 2026.






