Biodiversidad

El GPS de 29 águilas imperiales ayuda a detectar focos del virus del Nilo en Andalucía

23 de septiembre de 2026

Águila imperial ibérica durante un manejo de seguimiento con dispositivo GPS en un entorno natural

Una herramienta diseñada para seguir la recuperación del águila imperial ibérica se ha convertido también en una pieza del sistema de vigilancia sanitaria frente al virus del Nilo Occidental. La Junta de Andalucía ha equipado este año con emisores GPS a 29 pollos de Aquila adalberti y el seguimiento de sus movimientos ya ha permitido localizar ejemplares enfermos y confirmar focos del virus.

La campaña es la más amplia realizada hasta ahora en Andalucía para esta especie. Quince pollos fueron marcados en el Espacio Natural de Doñana, once en la provincia de Granada y tres en Cádiz. El objetivo principal es conocer su supervivencia, desplazamientos y amenazas, pero la información que envían los dispositivos permite detectar también cambios anómalos en la actividad de las aves.

Dos pollos dejaron de moverse con normalidad

Según la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, dos de los pollos equipados este año en Doñana emitieron patrones compatibles con una condición física deficiente. Las señales de los GPS permitieron localizar a los animales y activar su rescate. Ambos acabaron muriendo y las pruebas posteriores dieron positivo al virus del Nilo Occidental.

La detección permitió declarar los correspondientes focos a sanidad animal. La importancia del hallazgo va más allá de la conservación de la especie: el águila imperial es especialmente sensible al virus y puede funcionar como animal centinela, avisando de que el patógeno está circulando en un ecosistema antes de que se detecten otros casos.

Cómo se coloca un emisor sin separar al pollo de su nido

El marcaje se realiza con personal del Plan de Recuperación del Águila Imperial Ibérica, técnicos de la Red de Centros de Recuperación de Especies Amenazadas y especialistas de los espacios naturales. Para acceder a los nidos intervienen escaladores expertos, que entregan temporalmente los pollos al equipo veterinario.

Los animales son examinados, se toman muestras y se coloca el emisor antes de devolverlos al nido. El dispositivo permite seguir su posición y detectar situaciones que requieren una revisión sobre el terreno, como una inmovilidad prolongada o un patrón de desplazamiento incompatible con el comportamiento normal del ejemplar.

La fauna silvestre como parte de la vigilancia del virus

El virus del Nilo Occidental se mantiene en un ciclo natural entre mosquitos y aves. Los seres humanos y los caballos pueden infectarse por la picadura de mosquitos portadores, pero no son los principales reservorios del virus. Por eso, la vigilancia de aves silvestres, mosquitos y équidos se utiliza de forma combinada para detectar su circulación.

La sanidad pública andaluza ya había comunicado durante el verano la detección del virus en aves silvestres y en trampas de mosquitos de distintos municipios. En julio, dos pollos de águila imperial recogidos enfermos en Doñana dieron positivo, dentro del sistema de vigilancia integrada. El seguimiento GPS añade una ventaja: permite localizar con mucha precisión animales que pueden encontrarse en zonas remotas.

Conservación y salud pública se cruzan en el mismo dato

Para el programa de recuperación de la especie, conocer cuándo y dónde muere un ejemplar es esencial. Las causas pueden ser naturales, infecciosas o estar relacionadas con amenazas como electrocuciones, disparos o envenenamientos. El emisor permite reducir el tiempo entre la desaparición de una señal normal y la comprobación sobre el terreno.

Cuando la causa es una enfermedad transmisible por vectores, ese mismo dato puede adquirir valor sanitario. En el caso del virus del Nilo, localizar un águila positiva ayuda a delimitar áreas donde puede estar circulando el patógeno y a orientar medidas de vigilancia y prevención frente a las picaduras de mosquito.

La Junta subraya que el uso de GPS no sustituye a las trampas de mosquitos, a la vigilancia veterinaria ni a los análisis epidemiológicos. Funciona como una capa adicional dentro de un sistema que combina información procedente de fauna silvestre, vectores, équidos y salud humana.

Una especie amenazada que también aporta información

El águila imperial ibérica sigue siendo una especie de conservación prioritaria y su recuperación depende de actuaciones muy distintas: seguimiento de territorios, corrección de tendidos eléctricos peligrosos, lucha contra el veneno, alimentación suplementaria en determinadas zonas y rescate de pollos en riesgo.

El salto tecnológico de los emisores GPS permite ahora obtener información continua y reaccionar con mayor rapidez. En 2026, esa capacidad ha servido a la vez para proteger a una rapaz amenazada y para aportar datos a la vigilancia del virus del Nilo Occidental. Es un ejemplo concreto de enfoque “Una sola salud”: la conservación de la fauna, la sanidad animal y la salud pública pueden compartir herramientas y señales de alerta.

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