La Junta de Andalucía ha confirmado 16 casos humanos de fiebre del Nilo Occidental durante la temporada 2026, de los que 11 son leves y 5 son casos neuroinvasivos, la forma grave de la enfermedad que puede afectar al sistema nervioso central. Es el balance más reciente localizado, correspondiente a una actualización oficial del 3 de agosto.
Conviene ver este dato en movimiento, porque es lo que mejor explica la situación real: el 24 de julio la cifra oficial era de 4 casos leves; el 31 de julio había subido a 11 (8 leves y 3 neuroinvasivos); el 2 de agosto, a 14 (9 y 5); y el 3 de agosto, a 16. En apenas diez días, el número de casos se ha cuadruplicado, y el número de municipios declarados en alerta ha pasado de un puñado a 19, repartidos entre las provincias de Sevilla, Jaén, Granada y Málaga.
El mapa de municipios en alerta
Sevilla concentra la inmensa mayoría: Almensilla, Aznalcázar, Bollullos de la Mitación, Castilblanco de los Arroyos, Coria del Río, Constantina, Dos Hermanas, Gelves, La Puebla del Río, Mairena del Aljarafe, Palomares del Río, San Juan de Aznalfarache, Sevilla capital y Villamanrique de la Condesa. Se suman Torredonjimeno y Lopera, en Jaén; Salobreña, en Granada; y Fuengirola y Las Lagunas-Mijas, en Málaga.
Las declaraciones más recientes son las de Coria del Río y Villamanrique de la Condesa, con alerta hasta el 27 y el 26 de agosto respectivamente. No todas responden a un caso humano confirmado en ese municipio concreto: como ya explicamos con la declaración de Salobreña, una zona puede entrar en alerta de forma preventiva, ante la sola detección de circulación viral en mosquitos o aves de su entorno, sin que eso signifique que allí haya un enfermo.
Por qué la vigilancia mira a la vez a personas, mosquitos, aves y caballos
El virus del Nilo Occidental es un ejemplo de manual de por qué existe el enfoque llamado One Health, o Una Sola Salud: la idea de que la salud humana, la animal y la del medioambiente no se pueden vigilar por separado porque están conectadas. El virus circula de forma natural entre aves silvestres y mosquitos; los caballos y las personas son huéspedes accidentales que pueden infectarse por la picadura de un mosquito, pero no transmiten el virus entre sí ni lo contagian directamente a otras personas o animales.
Ese diseño de vigilancia en cuatro frentes es, además, lo que ha permitido detectar la mayoría de estos 16 casos: no por búsqueda pasiva de síntomas, sino por la vigilancia activa reforzada en las zonas ya declaradas en alerta.
Dos datos de la vigilancia animal se han mantenido estables en las tres últimas actualizaciones, del 31 de julio al 3 de agosto: 2 aves silvestres positivas de 219 analizadas, ambas en una zona aislada dentro del espacio de Doñana, y ninguna circulación detectada en équidos en toda la temporada. Esto último merece subrayarse: en ninguno de los tres balances oficiales consultados hay un solo caso equino confirmado.
Qué hacer con este dato
Ni los caballos ni las aves transmiten el virus directamente a una persona: hace falta la picadura de un mosquito infectado de por medio. La prevención práctica, por tanto, no pasa por evitar el contacto con esos animales, sino por las medidas habituales frente a la picadura de mosquito en zonas húmedas o de marisma: repelente, ropa que cubra la piel al atardecer, que es cuando más pican los mosquitos del género que transmite el virus, y eliminar el agua estancada alrededor de la vivienda, donde se reproducen.
Fuentes: Junta de Andalucía, Consejería de Sanidad, actualizaciones del 24 y 31 de julio, y del 2 y 3 de agosto de 2026. The Object, «Andalucía registra 16 casos de virus del Nilo Occidental en 2026, la mayoría leves en Sevilla», 3 de agosto de 2026.






