Biodiversidad

Una cámara de un ganadero documenta por primera vez un lince ibérico en Euskadi

10 de septiembre de 2026

Fotografía nocturna en blanco y negro captada por cámara de fototrampeo de un lince caminando por un sendero pedregoso de monte, con cola corta característica de la especie.

Una cámara de fototrampeo instalada por un ganadero en Campezo (Álava) captó la primera presencia documentada de lince ibérico (Lynx pardinus) en Euskadi, según informó RTVE el 21 de julio de 2026.

No hubo expedición, ni campaña de seguimiento, ni equipo científico sobre el terreno. Hubo una cámara puesta por alguien que trabaja en el monte y que, al revisar las grabaciones, se encontró con un animal que hasta ese momento no constaba que hubiera pisado el País Vasco.

Qué significa «primera vez documentada»

El matiz es importante y conviene no exagerarlo. Que sea la primera presencia documentada no significa necesariamente que sea el primer lince que pisa Euskadi: significa que es la primera vez que existe una prueba material —una imagen— que lo acredita.

En conservación esa diferencia lo es todo. Los avistamientos sin registro no entran en las bases de datos; una imagen de fototrampeo, sí. A partir de ahí, la presencia deja de ser un rumor de monte y pasa a ser un dato con el que se puede trabajar.

Un animal que llegó solo

El valor del hallazgo está en cómo se produjo. El lince ibérico estuvo a comienzos de este siglo al borde de la extinción, y su recuperación se ha sostenido durante dos décadas sobre cría en cautividad, reintroducciones planificadas y trabajo de campo en el sur y el centro peninsular.

Un ejemplar que aparece por su cuenta en un territorio donde no había programa, en el extremo norte de la Península, indica otra cosa: que la especie está dispersándose sola. Los linces jóvenes recorren distancias muy largas cuando abandonan el territorio materno buscando uno propio, y esos movimientos son los que van dibujando la expansión real de una especie, más allá de los puntos de suelta.

Lo que no se sabe de este lince

Aquí es donde hay que frenar. La información verificada confirma la grabación, el lugar, quién tenía la cámara y el carácter de primera presencia documentada en Euskadi. No consta el sexo ni la edad del animal, ni su origen —si procede de alguna de las poblaciones reintroducidas y de cuál—, ni si estaba identificado con collar o marcaje.

Tampoco consta si el ejemplar permaneció en la zona, siguió su camino o ha vuelto a ser detectado después. Un solo registro documenta un paso, no un asentamiento: para hablar de presencia estable haría falta una serie de detecciones, y eso no es lo que hay.

Quién puso la cámara

Merece la pena detenerse en el detalle que hace singular esta historia: el registro no salió de un dispositivo científico, sino del equipo de un ganadero. Las cámaras de fototrampeo se han vuelto habituales en el mundo rural, y con ellas ha aparecido una capacidad de observación distribuida que ningún programa de seguimiento podría financiar.

En este caso, el resultado fue unos pocos segundos de vídeo. Suficientes para añadir una comunidad autónoma al mapa de una especie que hace veinte años se contaba en decenas de ejemplares.


Fuentes: RTVE, información publicada el 21 de julio de 2026 sobre la primera presencia documentada de lince ibérico en Euskadi, registrada por la cámara de fototrampeo de un ganadero en Campezo (Álava).

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