Comunidad

Perros rescatados durante la DANA buscan una segunda oportunidad en un desfile de adopción en València

10 de septiembre de 2026

Cinco perros de distintas razas sentados en el césped de un parque, sujetos con correas por dos personas durante un evento de adopción.

Más de treinta perros, varios de ellos afectados por la DANA, participaron en una jornada de adopción celebrada en València para intentar encontrar un hogar definitivo. La convocatoria fue recogida por Europa Press el 13 de diciembre de 2024, mes y medio después de la riada.

Un desfile de adopción es una fórmula sencilla: los animales salen uno a uno, con el nombre y poco más, ante gente que ha ido hasta allí precisamente para verlos. Funciona porque rompe la barrera de la jaula.

El tramo que nadie fotografía

Las imágenes de una catástrofe se agotan rápido. El rescate ocupa las primeras semanas; después, el foco se va. Pero el problema de los animales recuperados en una emergencia empieza justo entonces.

Un perro rescatado del barro puede estar en tres situaciones distintas: tiene familia y hay que devolverlo, tiene familia pero esa familia ha perdido la vivienda y no puede hacerse cargo, o no aparece nadie. Los dos últimos casos acaban en el mismo sitio: una protectora saturada que ya estaba llena antes de la DANA.

Por eso una jornada como esta no es un acto simbólico. Es la vía de salida real de un sistema que, si no se vacía por arriba, se bloquea.

Adoptar después de una catástrofe

Hay un matiz que las entidades repiten cada vez: la adopción por impulso emocional es la que peor termina. Tras una catástrofe con mucha cobertura mediática, las protectoras registran picos de interés que no siempre se traducen en convivencias estables.

De ahí que estas jornadas se acompañen de entrevistas, formularios y seguimiento posterior. No se trata de repartir animales, sino de colocar bien a cada uno. Un desfile acerca; el filtro viene después.

Lo que este caso dice del abandono de fondo

Conviene no confundir dos cosas. La DANA generó una emergencia puntual con animales desplazados, pero España tiene un problema estructural de abandono que existía antes y sigue existiendo: decenas de miles de perros y gatos recogidos cada año, con las protectoras funcionando permanentemente al límite de su capacidad.

Los perros de la DANA entraron en un circuito que ya venía sobrecargado. Que treinta y pico animales tengan un escaparate es una buena noticia; que haga falta organizarlo así, no tanto.

Lo que no sabemos

La información disponible acredita la cifra aproximada —más de treinta perros— y que varios estaban vinculados a la DANA, pero no precisa cuántos exactamente procedían de la riada, de qué protectoras venían, ni cuántas adopciones se cerraron finalmente ese día.

Tampoco consta el resultado a medio plazo de esas adopciones. Sin datos de seguimiento publicados, este medio no puede afirmar cuántos de aquellos perros siguen hoy en su casa de adopción.


Fuentes: Europa Press, información publicada el 13 de diciembre de 2024 sobre la jornada de adopción con perros rescatados durante la DANA en València.

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