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El CRARC amplía instalaciones con el proyecto ARAD para atender anfibios y reptiles decomisados

10 de septiembre de 2026

Cocodrilo y varios galápagos tomando el sol junto a un estanque

El Centre de Recuperació d’Amfibis i Rèptils de Catalunya (CRARC), con sede en Masquefa (Barcelona), ha ampliado sus instalaciones y su capacidad de acogida a través del proyecto ARAD, orientado a atender la fauna decomisada en actuaciones contra el tráfico ilegal de anfibios y reptiles. La ampliación llega acompañada de un refuerzo de la colaboración del centro con los cuerpos policiales. La información fue publicada por la revista Quercus el 29 de julio de 2025.

El decomiso es la parte visible de una intervención contra el tráfico de fauna. La parte invisible empieza justo después, cuando decenas de animales vivos, de especies distintas y con necesidades incompatibles entre sí, tienen que ir a algún sitio.

Qué cambia con ARAD

Según la información publicada, el proyecto se ha traducido en más instalaciones y más capacidad para recibir animales, y en un encaje más estrecho con las unidades policiales que intervienen los ejemplares. Son dos cosas distintas y ambas importan: una es infraestructura, la otra es procedimiento.

Un centro con más espacio puede aceptar entregas grandes sin colapsar. Un centro coordinado con quien realiza la intervención sabe con antelación qué va a llegar, cuántos ejemplares y de qué grupos, y puede preparar terrarios, temperaturas y cuarentenas antes de que el vehículo llegue a la puerta. Sin lo segundo, lo primero se agota rápido.

Por qué un decomiso no acaba en el decomiso

Los anfibios y los reptiles son, entre la fauna intervenida, el grupo que peor encaja en la red general de recuperación. Necesitan control de temperatura y humedad muy específico por especie, no pueden alojarse juntos sin riesgo sanitario y muchos ejemplares no son liberables: proceden de cría en cautividad, se desconoce su origen geográfico exacto o pertenecen a especies exóticas cuya suelta está prohibida por el riesgo de invasión y de transmisión de patógenos.

Eso convierte parte de los ingresos en estancias indefinidas. Un centro de recuperación al uso trabaja para vaciar sus jaulas; un centro que recibe fauna decomisada acumula animales que ya no se van. La capacidad instalada deja de ser un detalle logístico y pasa a ser el cuello de botella de toda la cadena.

Lo que no consta en la información disponible

La fuente localizada es una revista especializada, no un documento institucional. No consta por esta vía quién financia el proyecto ARAD ni con qué importe, cuál es su calendario, cuántas plazas concretas ha sumado el centro ni qué cifra de animales decomisados atiende al año. Tampoco se detalla qué cuerpos policiales participan en el acuerdo de colaboración ni si este se ha formalizado en un convenio publicado.

Este medio no ha localizado un documento oficial que acompañe a la información. Si la administración competente o el propio centro lo publican, se actualizará esta pieza.

El eslabón que casi nunca se cuenta

Las operaciones contra el tráfico de fauna se comunican por el número de detenidos y de animales intervenidos. Rara vez se explica dónde acaban esos animales, quién los mantiene y durante cuántos años. Una ampliación de instalaciones en Masquefa no da titulares, pero es la condición material para que las intervenciones puedan seguir haciéndose.


Fuentes: Revista Quercus, información sobre el proyecto ARAD y el Centre de Recuperació d’Amfibis i Rèptils de Catalunya publicada el 29 de julio de 2025 (https://www.revistaquercus.es/mvc/amp/noticia/9143/).

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