Investigadores de las universidades de Zaragoza y Salamanca han publicado los primeros resultados de la monitorización de ovejas, gallinas y équidos durante el eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026.
La conclusión general desmonta la idea popular de que los animales «confunden el eclipse con la noche». Lo que sale de los datos es bastante más raro y más interesante: detectaron el cambio, pero no todos respondieron igual, ni en el mismo momento.
Ovejas: el rebaño se coordina, el cuerpo de cada una no
En Zaragoza, el equipo del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA), dirigido por Alfonso Abecia, monitorizó diez ovejas con acelerómetros durante seis días. Cinco de ellas llevaban además biologgers que registraban cada dos minutos temperatura corporal, frecuencia cardiaca y su variabilidad.
El diseño es limpio: cada animal actúa como su propia referencia, comparando el 12 de agosto con las mismas horas de otros cinco días.
- Entre las 20:24 y las 20:28, la actividad media cayó alrededor de un 40 % respecto a los días de referencia.
- En los minutos posteriores, 9 de las 10 ovejas seguían menos activas de lo habitual para esa hora.
- Pero la respuesta fisiológica fue individual: unas bajaron la frecuencia cardiaca, otras la subieron, y no apareció ningún patrón térmico común.
Es el hallazgo más llamativo del bloque: el comportamiento del grupo se sincronizó, el interior de cada animal no.
Gallinas: no se movieron menos, se movieron antes
En la Facultad de Veterinaria de Zaragoza se estudiaron 16 gallinas con acelerómetros. El eclipse no redujo la actividad total del día, pero reorganizó su reparto:
- Tras la totalidad redujeron los movimientos, sobre todo entre las 20:40 y las 20:59.
- Adelantaron su transición vespertina con una mediana de unos 18 minutos.
- La recuperación de actividad llegó más tarde de lo normal.
En Burgos, en los experimentos dirigidos por Carlos Palacios Riocerezo (Universidad de Salamanca), el patrón fue todavía más marcado: de seis gallinas, cinco adelantaron entre 40 y 60 minutos su transición hacia una actividad de tipo nocturno, y las seis estuvieron menos activas de lo esperado entre las 20:45 y las 21:19. Los sensores cardiacos indican además una desaceleración posterior al eclipse en las seis aves, más intensa y prolongada ese día.
Équidos: cada uno a lo suyo, y luego todos a la vez
El tercer escenario fue el Humedal del Cañizar, entre Cella y Villarquemado (Teruel), con la colaboración de la Asociación La Dula. Cinco équidos —yeguas, un mulo y una burra— llevaron acelerómetros, y su día se comparó con nueve jornadas de referencia.
Justo después de la totalidad las respuestas fueron dispares: unos animales se activaron y otros se pararon. La coincidencia llegó más tarde: entre las 21:20 y las 21:39 los cinco estaban menos activos que a esa hora en sus días de referencia, con una reducción media del 18,6 %.
El caso de una burra que llevaba acelerómetro y biologger a la vez resume la complejidad: redujo la actividad antes de la totalidad, luego se movió incluso más de lo habitual, y su frecuencia cardiaca pasó de 46 latidos por minuto a las 20:25 a valores de 60-63 durante y después de la totalidad, con la temperatura corporal prácticamente estable.
La cautela que los propios autores señalan
El equipo evita afirmar que todos los cambios los causara directamente el eclipse. El fenómeno produjo una caída de luz extraordinariamente rápida, pero también modificó otras condiciones ambientales y ocurrió muy cerca del anochecer natural, lo que complica separar una cosa de la otra. De ahí la comparación sistemática de cada animal consigo mismo en otros días.
Determinar qué señal ambiental desencadena cada respuesta es, según los investigadores, uno de los puntos más interesantes que quedan por resolver.
Qué no sabemos
- Estos resultados son preliminares y, a fecha de publicación, no consta un artículo revisado por pares.
- No se ha separado el efecto de la luz del de otros cambios ambientales simultáneos.
- Las muestras son pequeñas —10 ovejas, 16 y 6 gallinas, 5 équidos—, lo que encaja con un estudio de oportunidad pero limita la generalización.
Fuente: IUCA, Universidad de Zaragoza, «¿Cómo reaccionaron ovejas, gallinas y équidos ante el eclipse total del pasado 12 de agosto?», 25 de agosto de 2026.






