Biodiversidad

Cloe, una tortuga boba capturada por un arrastrero, vuelve al mar tras más de cinco meses en el CRAM

10 de septiembre de 2026

Tortuga boba junto a los restos de una red enredada, sobre una mesa de examen veterinario

Una tortuga boba (Caretta caretta) bautizada como Cloe ingresó en el centro de la Fundación CRAM el 9 de febrero de 2026 tras una captura accidental en un arte de arrastre y fue liberada el 20 de julio, después de cuidados intensivos y seguimiento veterinario. La entidad, que trabaja en el litoral catalán, difundió el caso el 12 de agosto de 2026 y lo sitúa en el entorno de La Ràpita.

Entre una fecha y otra hay algo más de cinco meses de estancia. Es el tiempo que puede costar que un animal que llegó al centro sin poder valerse recupere la capacidad de bucear, alimentarse y orientarse por su cuenta.

Un ingreso que empieza en la cubierta de un barco

La captura accidental, o bycatch, es la principal causa de ingreso de tortugas marinas en los centros de recuperación del Mediterráneo español. Las tortugas bobas se alimentan y descansan en las mismas aguas donde faenan las flotas, y las redes de arrastre no distinguen. Un ejemplar que queda atrapado no puede subir a respirar mientras dure el lance, y llega a cubierta ahogado o al límite.

Lo que ocurre en ese momento decide el resto. Si la tripulación avisa y entrega el animal al centro correspondiente en lugar de devolverlo al agua aparentemente ileso, empieza un proceso de recuperación. Si no, el ejemplar suele morir horas o días después sin que nadie lo registre. Casos como el de Cloe existen porque alguien en un barco descolgó el teléfono.

Cinco meses de recuperación

La información difundida por la fundación describe cuidados intensivos y seguimiento veterinario, sin detallar el cuadro clínico. En este tipo de ingresos lo habitual es una fase inicial crítica, con soporte respiratorio y estabilización, seguida de semanas de tratamiento y de una etapa larga en la que el animal debe volver a comer solo, ganar peso y demostrar en la piscina que puede sumergirse y mantenerse. Solo entonces se autoriza la suelta.

La liberación se produjo el 20 de julio. Que el animal vuelva al mismo mar del que salió, en la misma zona, es parte del protocolo: una tortuga devuelta lejos de su área tiene menos posibilidades.

Lo que no se detalla

La entidad habla de seis meses de recuperación, mientras que las fechas facilitadas, del 9 de febrero al 20 de julio, suman algo más de cinco. La información publicada no precisa la talla, el peso ni la edad estimada del ejemplar, ni las lesiones concretas que presentaba al ingreso o el tratamiento aplicado.

Tampoco consta el punto exacto de la suelta ni si Cloe lleva marcaje o emisor que permita seguirla después de la liberación, un dato que determina si se sabrá algo más de este animal o si el caso se cierra en la playa. No se ha localizado un informe veterinario público asociado. Se actualizará esta información si la fundación aporta esos detalles.

Por qué una sola tortuga es noticia

Un caso individual no cambia el estado de conservación de una especie. Sirve para otra cosa: enseña cómo funciona la cadena que va del pescador al centro de recuperación y de vuelta al mar, y muestra que esa cadena depende de una decisión voluntaria tomada en cubierta. Cuantas más tortugas como Cloe se cuenten, más probable es que la próxima también se cuente.


Fuentes: Fundación CRAM, información sobre la liberación de la tortuga boba Cloe publicada el 12 de agosto de 2026 (https://cram.org/cloe-vuelve-mar/).

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