Comunidad

Casi dos millones de euros para colonias felinas: el requisito que dejó fuera a muchos ayuntamientos

8 de agosto de 2026

La gestión de las colonias de gatos comunitarios ha pasado en pocos años de ser una tarea que sostenían voluntarias con su propio dinero a figurar en el presupuesto del Estado. En 2026, la Secretaría de Estado de Derechos Sociales convocó 1.950.000 euros en ayudas dirigidas a entidades locales para gestionar esas colonias mediante el método CER: captura, esterilización y retorno.

La convocatoria se publicó en el BOE el 10 de abril de 2026 y el plazo, de dos meses desde el día siguiente a esa publicación, está cerrado. Este artículo documenta cómo se repartió el dinero y qué hizo falta para acceder a él, porque esa es la información que sirve de cara a la próxima edición.

Cómo se repartió el dinero

El reparto no fue una bolsa común, sino tres tramos según el tamaño del municipio:

Tramo Municipios Dotación
1 Hasta 10.000 habitantes 850.000 €
2 Más de 10.000 y hasta 50.000 850.000 €
3 Más de 50.000 habitantes 250.000 €

Merece la pena mirar esa tabla dos veces. Los municipios grandes, que concentran la mayor población felina urbana, se reparten el tramo más pequeño: 250.000 euros frente a los 850.000 de cada uno de los otros dos.

No es un descuido, es una decisión. Los ayuntamientos grandes suelen tener presupuesto propio y programas ya en marcha; los pequeños, no. Priorizar los tramos bajos es una forma de llegar donde no llega nada más. Pero también significa que una ciudad de medio millón de habitantes competía por una porción muy estrecha.

Cada proyecto podía recibir entre 10.000 y 80.000 euros.

Quién podía pedirlas, y el filtro que de verdad contaba

Podían solicitarlas los ayuntamientos, y también diputaciones, cabildos, consejos insulares, comarcas y mancomunidades. Una sola solicitud por entidad, presentación electrónica obligatoria.

Pero había una condición previa que funcionó como verdadero filtro: el municipio debía tener aprobado un programa de gestión ética de colonias felinas. En el caso de las entidades supramunicipales, debían tenerlo los municipios implicados.

Ese requisito es el nudo del asunto. No bastaba con querer el dinero: había que haber hecho antes el trabajo administrativo. Un ayuntamiento pequeño, sin personal técnico dedicado y sin un programa aprobado en pleno, quedaba fuera por mucho que tuviera colonias que atender y voluntad de hacerlo.

Y es justo el tipo de municipio al que el tramo 1 pretendía llegar.

Qué se podía financiar

Los proyectos podían incluir:

  • Cirugías de esterilización.
  • Tratamientos veterinarios para los animales de la colonia.
  • Mejora de las condiciones de vida de los gatos.
  • Formación y concienciación de la población.

Ese último punto no es relleno. Buena parte de los conflictos alrededor de una colonia felina no son sanitarios, sino vecinales: quejas por ruido, por olores, por la presencia de comederos. Un programa CER que funcione técnicamente pero que el barrio perciba como una imposición tiene los días contados.

Por qué esto va en serio ahora

El método CER dejó de ser una alternativa defendida por el activismo para convertirse en el enfoque que respalda la normativa estatal. La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales incorpora la gestión de las colonias felinas entre las materias que regula, y su reglamento general de desarrollo sigue en tramitación — notificado a la Comisión Europea, pero todavía no aprobado ni en vigor.

Ese desfase explica bastante de lo que pasa sobre el terreno. Hay una ley que asigna responsabilidades a los ayuntamientos, un desarrollo reglamentario que aún no ha llegado y unas ayudas anuales que exigen tener deberes hechos que muchos municipios no saben todavía cómo hacer.

Si eres de una protectora o de un ayuntamiento

Estas ayudas concretas están cerradas, pero la convocatoria se ha repetido en años sucesivos. De cara a la próxima:

  1. Comprueba si tu municipio tiene aprobado un programa de gestión ética de colonias felinas. Sin eso, no hay solicitud posible. Es el paso que más tarda y el que hay que empezar ya.
  2. Si no lo tiene, ese es el trabajo de este año, no la subvención.
  3. Revisa la vía supramunicipal. Diputaciones, comarcas y mancomunidades pueden concurrir, lo que abre una puerta a municipios pequeños que no pueden hacerlo solos.
  4. Documenta la colonia: censo, ubicaciones, esterilizaciones hechas. Es la base de cualquier proyecto presentable.

Existe además una convocatoria paralela dirigida a entidades de protección animal, distinta de esta y con sus propios plazos.


Fuente: extracto de la convocatoria publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE-B-2026-11024, 10 de abril de 2026) y sede electrónica del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.

Cómo se ha elaborado esta información

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