MOVA ha presentado en España el SureTrack Pro, un localizador para animales de compañía que la marca define como un rastreador GPS con llamada inteligente. La propuesta diferencial no es localizar, que eso ya lo hacen muchos, sino poder hablarle al animal a distancia para intentar que vuelva.
Antes de entrar en lo que ofrece, conviene decir de dónde sale esta información: de la propia empresa. No hay, que hayamos podido comprobar, análisis independientes ni pruebas de campo publicadas. Todo lo que sigue son afirmaciones del fabricante, y así deben leerse.
Lo que anuncia
Según su página de producto, el dispositivo combina GPS, AGPS, localización por antenas de telefonía, Bluetooth, wifi y radar, con actualización de la posición cada 5 segundos y cobertura a través de más de 390 operadoras.
Incorpora hasta cuatro zonas seguras configurables, con avisos cuando el animal sale de ellas; 365 días de historial de ubicaciones; compartición con un número ilimitado de familiares; y seguimiento de actividad con distancia, calorías y tiempo de ejercicio. Declara resistencia IP67 al agua y al polvo.
Las funciones de voz son dos: una llamada instantánea asociada al rastreo y lo que la marca denomina llamada de recuperación remota, pensada para que el animal oiga a su tutor.
Lo que no aparece
Aquí está lo relevante, porque los datos ausentes son precisamente los que deciden si un collar GPS funciona en la vida real.
La autonomía. Es el dato número uno de cualquier localizador y no figura en la página de producto. Un aparato que actualiza la posición cada cinco segundos consume mucho, y esa frecuencia suele sostenerse solo en modo de búsqueda activa, no de forma continua. Sin una cifra de horas o días, y sin saber en qué modo se mide, la función más llamativa del producto es imposible de valorar.
El peso y el tamaño. Tampoco constan. Determinan a qué animales se les puede poner. Una referencia comercial sitúa el mínimo en torno a los 3,5 kg, pero no hemos podido confirmarlo en la documentación del fabricante.
La cuota. Un dispositivo que funciona con más de 390 operadoras necesita conectividad móvil propia, y eso implica casi siempre una tarjeta SIM y una suscripción periódica. Ni el precio del aparato ni el de esa cuota aparecen publicados. En esta categoría, el coste a tres años suele estar más en la suscripción que en el collar.
La pregunta que casi nadie hace
Un localizador con llamada de voz es, por definición, un dispositivo con micrófono y altavoz conectado a internet que va colgado del cuello de un animal que vive en tu casa.
Eso plantea cuestiones que merecen respuesta antes de comprar: quién puede activar el audio, si queda grabado, dónde se almacenan el historial de ubicaciones y las grabaciones, durante cuánto tiempo, bajo qué legislación y qué ocurre con esos datos si la empresa cierra o cambia de manos. Un año entero de posiciones registradas es un mapa muy detallado de los movimientos de una familia, no solo de su perro.
No estamos afirmando que MOVA haga un uso indebido de esos datos. Estamos diciendo que no lo hemos podido comprobar, y que la política de privacidad es tan parte de la ficha técnica como la resistencia al agua.
Qué preguntar antes de comprar cualquier localizador
Este listado sirve para este producto y para todos los demás:
- Autonomía real, y en qué modo se mide. Pide el dato en uso normal, no en reposo.
- Si hace falta suscripción, cuánto cuesta, si es mensual o anual y qué ocurre con el aparato si dejas de pagarla.
- Cobertura en el terreno donde lo vas a usar. El monte y los valles cerrados son otra cosa que la ciudad.
- Peso del conjunto en relación con el animal, y si el collar tiene sistema de desenganche de seguridad.
- Dónde se alojan los datos y qué política de privacidad se aplica.
- Qué garantía y qué servicio técnico hay en España, y si existe reemplazo por pérdida del dispositivo.
Y una advertencia que conviene repetir siempre que se habla de esta categoría: un GPS no sustituye al microchip. El microchip es obligatorio, no tiene batería, no se cae, no depende de cobertura y es lo que permite identificar a un animal en cualquier clínica o protectora. El localizador es un complemento útil para encontrar a un perro que acaba de escaparse; el microchip es lo que hace que te lo devuelvan si aparece a doscientos kilómetros tres meses después.
Fuente: información comercial publicada por el fabricante en mova.tech (consultada en julio de 2026). Radar Animal no ha probado el dispositivo.






