La Comisión Europea evaluará durante los próximos dos años las implicaciones técnicas y prácticas de integrar el pasaporte europeo para animales de compañía en las herramientas digitales de la Unión. La iniciativa, conocida el 8 de septiembre de 2026, es por ahora un estudio de viabilidad: no existe todavía un pasaporte digital obligatorio, ni una fecha para su implantación, ni una obligación nueva para quienes viajan con su perro o su gato. El documento físico que se expide hoy sigue siendo plenamente válido.
Qué es hoy el pasaporte europeo para animales de compañía
El pasaporte europeo es un documento en papel, con formato armonizado en toda la Unión, que acompaña a perros, gatos y hurones en sus desplazamientos entre Estados miembros. Lo expide un veterinario autorizado y recoge los datos identificativos del animal y de su persona responsable, el número de microchip con la fecha de su implantación o lectura, el historial de vacunación antirrábica y, en su caso, otros tratamientos.
Su función es acreditar que se cumplen las condiciones sanitarias exigidas para el desplazamiento. En términos generales, esas condiciones son tres: que el animal esté identificado mediante microchip, que cuente con una vacunación antirrábica válida —aplicada después de la identificación y dentro del periodo de validez— y que, para algunos destinos concretos, se haya administrado el tratamiento frente a Echinococcus multilocularis en los plazos establecidos. El pasaporte es el soporte donde todo eso queda anotado y firmado.
Qué se va a estudiar
Lo que la Comisión ha anunciado es un análisis de viabilidad, no una reforma. Durante ese periodo se examinarán las implicaciones técnicas y prácticas de trasladar el contenido del pasaporte a herramientas digitales europeas ya existentes o previstas. Las preguntas que un ejercicio de este tipo debe responder son numerosas: cómo se autentica la firma del veterinario expedidor en un entorno digital, cómo se interconectan las bases de datos nacionales y autonómicas de identificación animal, que hoy no comparten un modelo único; qué ocurre con los animales identificados antes de la transición; cómo se garantiza el acceso en frontera cuando no hay cobertura, y cómo se protegen los datos personales de las personas responsables.
Hay además una cuestión de fondo que no es meramente técnica: la de si un documento digital sería voluntario o sustitutivo del papel, y qué pasaría con quienes no dispongan de medios digitales. Nada de esto está decidido, y el propio hecho de abrir un estudio de dos años indica que las instituciones consideran el asunto lo bastante complejo como para no abordarlo por la vía rápida.
Qué cambiaría para quien viaja con su animal
Si el proceso llegara a materializarse —y conviene insistir en el condicional—, el efecto más visible sería la posibilidad de acreditar el estatus sanitario del animal sin depender de un cuadernillo físico que puede perderse, deteriorarse o quedarse en casa. Una versión digital facilitaría además la verificación en los controles, reduciría el margen de error en la transcripción manual de números de microchip y podría dificultar la falsificación documental, un problema recurrente en el comercio irregular de cachorros.
Por el contrario, no cambiaría nada en lo esencial: los requisitos sanitarios seguirían siendo los mismos. La vacunación antirrábica válida, el microchip y los tratamientos exigidos para determinados destinos no dependen del soporte del documento, sino de la normativa sanitaria. Digitalizar el pasaporte simplifica cómo se demuestra el cumplimiento, no qué hay que cumplir.
Qué debe hacer hoy quien planea un viaje
Mientras dure el estudio, y con toda probabilidad durante bastante más tiempo, la recomendación práctica no varía. Quien vaya a desplazarse con su perro o su gato dentro de la Unión Europea debe seguir tramitando el pasaporte en papel con un veterinario autorizado, comprobar con antelación suficiente que la vacunación antirrábica está en vigor —la primera dosis requiere un plazo de espera antes de poder viajar— y verificar los requisitos adicionales del país de destino, que en algunos casos van más allá del mínimo común. Los desplazamientos hacia países fuera de la Unión se rigen por reglas propias y suelen exigir certificados específicos y trámites con mayor antelación.
Lo que queda por confirmar
No consta el calendario detallado del estudio ni la fecha en que la Comisión presentará sus conclusiones, más allá del horizonte de dos años. Tampoco se ha precisado en qué herramienta o herramientas digitales europeas se plantearía integrar el documento, ni si el resultado del análisis desembocará en una propuesta legislativa, en una recomendación o en el archivo de la iniciativa. Se desconoce si el eventual formato digital sería obligatorio o convivriría con el papel, cómo se financiaría la adaptación de los sistemas nacionales y qué papel tendrían los colegios veterinarios y los registros autonómicos de identificación animal en España. Radar Animal actualizará esta información cuando la Comisión Europea publique resultados o cualquier propuesta derivada del estudio.
Fuentes: Animal’s Health, «Europa estudia digitalizar el pasaporte de perros y gatos», 8 de septiembre de 2026 — https://www.animalshealth.es/mascotas/europa-estudia-digitalizar-pasaporte-perros-y-gatos






