El Centro de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA) de San Jerónimo, en Sevilla, había atendido cerca de 1.700 animales protegidos en lo que iba de 2026, entre ellos varias rapaces amenazadas como el águila imperial (Aquila adalberti), el águila pescadora (Pandion haliaetus), el milano real (Milvus milvus) y el aguilucho cenizo (Circus pygargus). El dato lo hizo público la Junta de Andalucía, a través de la Agencia de Medio Ambiente y Agua (AMAYA), el 18 de agosto de 2026.
Mil setecientos animales en ocho meses son algo más de siete ingresos al día, festivos incluidos. Esa es la escala real de trabajo de un centro de recuperación en una comunidad grande.
Qué es un CREA y qué llega a él
Los centros de recuperación de especies amenazadas son instalaciones públicas que reciben fauna silvestre herida, debilitada, huérfana o incautada, la tratan y, cuando es posible, la devuelven al medio. No son zoológicos ni refugios permanentes: su objetivo declarado es que el animal vuelva a salir.
Andalucía mantiene una red de estos centros y el de San Jerónimo es el que da servicio al entorno de Sevilla. A un centro así llegan sobre todo aves, y llegan por causas que se repiten año tras año: colisiones y electrocuciones en tendidos eléctricos, atropellos, pollos caídos del nido en época de cría, disparos, envenenamientos y ejemplares entregados por particulares.
Las rapaces que aparecen en el balance
Las cuatro especies citadas no están elegidas al azar. El águila imperial ibérica es una de las rapaces con distribución más restringida del continente y Andalucía concentra una parte importante de su población reproductora. El milano real arrastra un declive prolongado ligado sobre todo al veneno. El aguilucho cenizo cría en el suelo, en cultivos de cereal, y depende de que la cosecha no llegue antes que el vuelo de los pollos. El águila pescadora se recuperó como reproductora en Andalucía tras décadas ausente.
Que ejemplares de estas especies pasen por San Jerónimo significa que cada individuo atendido tiene un peso demográfico que no tendría en una especie común. En poblaciones pequeñas, un animal que vuelve al campo cuenta.
Lo que la nota no desglosa
La información publicada da una cifra global y una lista de especies destacadas, pero no reparte los cerca de 1.700 animales entre ellas ni indica cuántos ejemplares corresponden a cada rapaz citada. Tampoco consta el porcentaje de animales que se recupera y vuelve a ser liberado, que es el indicador que de verdad mide el resultado del centro, ni la mortalidad durante el ingreso.
No se detallan las causas de entrada ni su peso relativo, un dato que permitiría saber qué amenaza concreta está generando más ingresos este año. Y, al tratarse de un balance de ocho meses, no es comparable sin más con los totales anuales de ejercicios anteriores. Este medio no ha localizado un documento con esos desgloses junto a la nota; se actualizará si la Junta lo publica.
Ocho meses no son un año
Publicar un balance parcial en agosto tiene una lectura: los meses de primavera y principio de verano son los de mayor entrada de pollos y de fauna joven, así que el grueso de la cifra probablemente ya está contado. El cierre de 2026 dirá cuánto queda por sumar y permitirá comparar. Hasta entonces, el número que hay es este, y conviene manejarlo como lo que es, un corte intermedio.
Fuentes: Junta de Andalucía, Agencia de Medio Ambiente y Agua (AMAYA), nota de actualidad publicada el 18 de agosto de 2026 (https://www.juntadeandalucia.es/organismos/amaya/servicios/actualidad/noticias/detalle/679987.html).






