El COFIB, el consorcio que gestiona la recuperación de fauna silvestre en las Illes Balears, atendió 7.388 animales durante 2025 sumando los que pasaron por sus centros y por las clínicas asociadas, y cerró el año con un 48 % de recuperación. Su departamento marino gestionó además 177 eventos relacionados con fauna marina.
Qué mide en realidad un 48 %
La tasa de recuperación es el indicador más citado de un centro de fauna y también el peor entendido. No dice qué proporción de animales sobrevive a una enfermedad, sino qué proporción del total ingresado termina en un desenlace favorable: alta y suelta, o traslado con posibilidades reales de vida. El resto lo componen animales que llegan muertos o mueren en las primeras horas, y aquellos cuyas lesiones hacen inviable la vuelta al medio.
Que casi la mitad de 7.388 animales acabe recuperada es una cifra alta para un centro generalista, porque la entrada no está seleccionada: llega lo que llega, incluidos los casos irrecuperables. Un centro puede empeorar su porcentaje precisamente por hacer bien su trabajo, si asume los ingresos graves que otros derivarían. Por eso el 48 % vale sobre todo comparado consigo mismo, año contra año, y no contra el dato de otra comunidad autónoma con criterios de ingreso distintos.
El frente marino
Los 177 eventos gestionados por el departamento marino son una categoría aparte y conviene no sumarlos sin más al recuento general. Un evento marino puede ser un varamiento, una tortuga enredada en artes de pesca o en plástico, un ejemplar herido notificado por una embarcación o un animal muerto que se recoge para necropsia. Las especies implicadas —tortugas, tiburones y rayas, entre otras— comparten un problema logístico: la asistencia depende de un aviso rápido desde el mar y de una capacidad de rescate que hay que movilizar en horas.
Ese trabajo también genera información. Cada tortuga que ingresa deja datos sobre artes de pesca, ingestión de plásticos o colisiones con embarcaciones, y cada tiburón o raya recuperado aporta registros de una fauna sobre la que hay pocos datos sistemáticos en el litoral balear.
Un centro de recuperación es también un observatorio
La función más visible de un centro es curar animales de uno en uno. La menos visible, y probablemente la más útil a largo plazo, es acumular una serie temporal: qué especies ingresan, por qué causa y en qué época. Los picos de electrocución, de atropello, de disparo o de pollos caídos en verano dibujan un mapa de presiones que ninguna otra fuente recoge con ese detalle, porque es un registro construido animal a animal.
Lo que el balance no detalla
La información disponible no desglosa los 7.388 ingresos por especie ni por causa, ni indica cuántos correspondieron a los centros propios y cuántos a las clínicas asociadas. Tampoco se especifica qué se contabiliza exactamente dentro de los 177 eventos marinos, ni cómo se define el desenlace favorable que sostiene el 48 %. Falta además la comparación con ejercicios anteriores, imprescindible para saber si la cifra crece porque aumentan los problemas o porque mejora la detección y el aviso ciudadano. Radar Animal actualizará esta información si el consorcio publica el desglose completo del ejercicio.
Fuentes: COFIB (Consorci per a la Recuperació de la Fauna de les Illes Balears), balance del ejercicio 2025 publicado el 30 de enero de 2026.






