Biodiversidad

Cuarenta horas sin dormir para proteger a cientos de animales del fuego en Safari Madrid

10 de septiembre de 2026

Cuidador de un parque safari, visto de espaldas, junto a una jirafa y dos cebras pastando en un recinto arenado con casetas al fondo.

Cerca de cuarenta horas. Ese es el tiempo que veterinarios, cuidadores y trabajadores de Safari Madrid, en Aldea del Fresno, pasaron protegiendo a cientos de animales mientras un incendio avanzaba hacia el recinto. Lo contó la agencia EFE el 29 de julio de 2026.

Cuarenta horas es un turno de trabajo que no existe. Es dos días enteros sin dormir, dentro de un parque rodeado de fuego, con animales que no se pueden meter en una jaula y sacar de allí.

Por qué no se evacúa un parque como este

La evacuación, que es la respuesta lógica ante un incendio, aquí funciona mal o directamente no funciona. Mover fauna de gran tamaño exige jaulas de transporte específicas, vehículos adaptados, personal entrenado y, en muchos casos, sedación veterinaria. Cada uno de esos pasos lleva tiempo y ninguno es inocuo: un animal sedado en plena ola de calor y con humo en el aire corre un riesgo real.

Multiplíquese por cientos de animales de especies distintas y el cálculo se vuelve evidente. En un incendio que avanza en horas, no da tiempo. La alternativa es quedarse: mantener a los animales en las zonas más seguras del recinto, mojar perímetros, vigilar el humo y esperar.

Lo que significa «quedarse»

Quedarse quiere decir que un grupo de personas decide permanecer dentro mientras el fuego se acerca, porque los animales que dependen de ellas no pueden irse. No hay épica en eso: hay turnos que se alargan, decisiones que se toman con poca información y un cansancio acumulado que empeora todas las siguientes decisiones.

También hay una dimensión que rara vez se cuenta. El estrés de los animales durante un episodio así —humo, ruido de medios aéreos, movimiento constante de personas— no termina cuando termina el incendio. La recuperación de un recinto tras una emergencia se mide en semanas, no en el momento en que se da el fuego por controlado.

El contexto que va a repetirse

Los incendios forestales de verano en el entorno de Madrid no son una novedad, y las instalaciones que albergan animales en zonas rurales —parques zoológicos, santuarios, centros de recuperación, explotaciones ganaderas— comparten el mismo problema estructural: planes de emergencia pensados para evacuar personas, aplicados a lugares donde lo que hay dentro no se puede evacuar en el mismo plazo.

Es una discusión pendiente y bastante concreta: qué exige un plan de autoprotección cuando los ocupantes del recinto son cientos de animales.

Los límites de lo que se sabe

El registro verificado recoge la duración aproximada del esfuerzo —cerca de cuarenta horas—, quiénes lo sostuvieron y que había cientos de animales implicados. No constan el número exacto de animales, si hubo bajas o heridos entre ellos, qué superficie del recinto llegó a verse afectada, cuántas personas participaron, ni el alcance total del incendio. Tampoco se indica si hubo evacuaciones parciales de algunas especies.

Son datos que importan, y ninguno se puede deducir del relato. Lo que sí está verificado es la parte que menos se olvida: que durante cuarenta horas hubo gente despierta dentro de ese recinto porque los animales no podían salir.


Fuentes: EFE, reportaje publicado el 29 de julio de 2026 sobre el incendio que amenazó a cientos de animales en Safari Madrid (Aldea del Fresno, Comunidad de Madrid).

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