Centenario, un quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) liberado en Picos de Europa en 2017 dentro del programa de reintroducción de la especie, murió por envenenamiento. El ave ya se había asentado en la zona y había llegado a establecerse como reproductor, según informó RTVE el 22 de enero de 2026.
Nueve años de vuelo, de seguimiento y de espera, terminados por un cebo.
Qué se pierde con un solo ejemplar
En una población normal, la muerte de un individuo es un dato estadístico. En una reintroducción, no. El quebrantahuesos desapareció de gran parte de España durante el siglo XX y su regreso a los Picos de Europa se sostiene sobre un número muy pequeño de ejemplares liberados, criados en cautividad y soltados con la esperanza —nunca garantizada— de que sobrevivan, se queden y críen.
Que Centenario llegara a reproductor significa que había superado todas las fases: la adaptación, la supervivencia de los primeros inviernos, la fijación al territorio y el emparejamiento. Era, en términos del programa, un caso de éxito consumado. Por eso su pérdida no se mide en un ave, sino en el tramo de proyecto que representaba.
El veneno no distingue
El uso de cebos envenenados en el medio natural es ilegal en España desde hace décadas y está tipificado como delito. Sigue apareciendo, y su efecto es especialmente destructivo con las aves carroñeras: un cebo colocado para un depredador puede matar a los buitres, quebrantahuesos, milanos, alimoches o águilas que acudan después, además de a los animales que se alimenten de los cadáveres resultantes.
Esa es la particularidad del veneno frente a otras causas de mortalidad. No mata a un animal: mata a una cadena.
Lo que no está establecido
Aquí conviene ser estricto. La información verificada confirma la muerte por envenenamiento de Centenario, su liberación en 2017 y su condición de reproductor establecido. No confirma —y este artículo no lo afirma— quién colocó el cebo, con qué intención, qué sustancia concreta se empleó ni en qué punto exacto se produjeron el envenenamiento y el hallazgo.
Tampoco consta en el registro si hay una investigación abierta, si existen diligencias judiciales, cuál era la pareja del ejemplar ni qué ocurrió con su territorio o con su descendencia si la tenía. Cualquier atribución de responsabilidad antes de que haya resolución sería, sencillamente, inventada.
Por qué contarlo igualmente
Es una noticia incómoda de publicar porque no tiene desenlace amable, y precisamente por eso merece espacio. Los programas de reintroducción se comunican bien cuando hay una suelta o un pollo nacido, y mucho menos cuando el resultado se borra.
Contar solo la primera mitad da una imagen falsa de cómo funciona la conservación: no es una línea ascendente, es un trabajo de décadas que puede retroceder en una tarde. El caso de Centenario es la demostración de que la parte más frágil de estos proyectos no es la biología del animal, sino lo que se hace en el campo mientras nadie mira.
Fuentes: RTVE, información publicada el 22 de enero de 2026 sobre la muerte por envenenamiento del quebrantahuesos Centenario, liberado en Picos de Europa en 2017 y establecido como reproductor.






