El Instituto Friedrich-Loeffler, el laboratorio de referencia alemán para la sanidad animal, ha comunicado la detección de un nuevo ortobunyavirus en rebaños bovinos de Alemania, Francia y Suiza. El virus pertenece al serogrupo Simbu y está emparentado de forma cercana con el virus Shamonda, hasta el punto de que, mientras no reciba una denominación taxonómica oficial, se le está llamando provisionalmente «Shamonda-like».
Se han confirmado cuatro rebaños afectados, aunque el instituto señala que desde julio se han notificado «numerosos animales y rebaños» adicionales, en un área centrada en Baden-Wurtemberg, en el sur de Alemania, que se extiende a las regiones vecinas de Francia y Suiza.
Lo que se ve en las vacas
Los animales afectados presentan fiebre y diarrea, y en algunas vacas lecheras se ha observado una caída significativa de la producción de leche. Son síntomas que, en sí mismos, podrían corresponder a muchas otras causas, y eso hace que la identificación del virus dependa de la vigilancia de laboratorio, no de un cuadro clínico inconfundible.
El mosquito, otra vez
La vía de transmisión sospechada es la misma que la de la lengua azul y el virus Schmallenberg, dos enfermedades ya conocidas en el sector ganadero europeo: mosquitos diminutos del género Culicoides. Es el mismo patrón que hemos explicado en otras piezas sobre lengua azul: no hay contagio directo entre animales, el problema está en el vector.
Por qué el virus Schmallenberg es la referencia que preocupa
El motivo por el que este hallazgo merece atención, y no solo un párrafo de vigilancia rutinaria, está en el pariente comparado. Otros virus del serogrupo Simbu emparentados con este, entre ellos el propio Schmallenberg, han documentado abortos, mortinatos y malformaciones congénitas graves cuando infectan a hembras gestantes. En el caso de Schmallenberg, hasta el 50% de las crías de oveja resultaron afectadas por malformaciones en los brotes peor documentados; en vacas, el efecto observado fue menos pronunciado.
Con este virus nuevo, el Friedrich-Loeffler-Institut es explícito en lo que todavía no se sabe: «aún no es posible evaluar si, y en qué medida, las infecciones en animales gestantes pueden provocar malformaciones en los fetos». Es una frase que merece citarse tal cual, porque es exactamente la clase de honestidad que separa una alerta bien comunicada de una que exagera lo que se sabe.
¿Y las personas?
El instituto indica que el riesgo zoonótico, es decir, la posibilidad de que afecte a las personas, se está investigando como medida de precaución, sin que eso implique que exista evidencia de que el virus infecte a humanos. Es la formulación correcta cuando no se sabe todavía: ni se descarta con ligereza, ni se alarma sin base.
Fuentes: Friedrich-Loeffler-Institut, comunicado de prensa del 3 de agosto de 2026.






