Nona tiene unos ocho años, es grande, negra y durante una parte de su vida permaneció encerrada en una caseta dentro de un asentamiento. Había parido varias veces y apenas salía. Hoy su historia ha cambiado: la perra ha sido trasladada a Canópolis, un espacio de acogida en semilibertad, donde continuará recibiendo cuidados y podrá optar a una nueva etapa de vida.
FAADA la define como una de las «huérfanas del sinhogarismo», una expresión que la fundación utiliza para describir a perros y perras que han acompañado durante años a personas en situaciones de extrema vulnerabilidad y que, por una muerte, una enfermedad, un ingreso hospitalario, un decomiso u otra circunstancia sobrevenida, terminan quedándose sin la persona con la que vivían.
El vínculo entre sinhogarismo y protección animal
Nona es uno de los animales atendidos dentro de #MillorsAmics, un programa desarrollado por FAADA en convenio con el Ayuntamiento de Barcelona y el Col·legi Oficial de Veterinaris de Barcelona. Durante la última década, el proyecto ha acompañado centenares de casos de personas sin hogar junto a sus animales.
Ese trabajo parte de una realidad que a menudo queda fuera del debate sobre abandono: no todos los animales que necesitan una nueva acogida han sido voluntariamente rechazados. En algunos casos, la separación ocurre cuando la persona responsable pierde la capacidad de seguir cuidándolos por motivos sociales, médicos o judiciales.
Una adopción difícil por edad, tamaño y color
FAADA explica que animales como Nona pueden tener más dificultades para encontrar un hogar. La edad, el gran tamaño o incluso el color negro reducen con frecuencia su visibilidad frente a otros perfiles de adopción, especialmente cuando además arrastran historias complejas y necesitan un periodo de adaptación.
En su caso, la fundación relata que pasó largos periodos encerrada y que había tenido varias camadas antes de ser rescatada. Su traslado a Canópolis, con la colaboración de Fundación Trifolium, busca ofrecerle un entorno estable mientras se consolida su recuperación y se valora su futuro.
Un lugar seguro antes de un posible hogar definitivo
Canópolis funciona como refugio de perros y gatos en un modelo de semilibertad. Para Nona, llegar allí significa dejar atrás una situación de confinamiento y contar con un entorno en el que sus necesidades puedan atenderse de forma continuada.
FAADA no presenta todavía su historia como una adopción definitiva. Lo confirmado es que la perra ya dispone de un espacio seguro y que, si su evolución lo permite, podría encontrar más adelante una familia.
El caso también sirve para visibilizar una parte menos conocida de la protección animal: la necesidad de coordinar servicios sociales, veterinarios, administraciones y entidades de acogida cuando el bienestar de una persona y el de su animal están estrechamente ligados.






