La esporotricosis zoonótica, una infección fúngica en la que los gatos desempeñan un papel especialmente importante en determinadas regiones de Brasil, continúa dejando señales de expansión en el extremo sur del país. Un estudio publicado el 22 de septiembre en Mycopathologia analizó 100 aislados de Sporothrix procedentes de casos veterinarios y encontró que el 97% correspondía a Sporothrix brasiliensis, la especie asociada a buena parte de la epidemia zoonótica brasileña.
El trabajo parte de la colección del Laboratorio de Micología Veterinaria de la Universidad Federal de Pelotas y combina información clínica y epidemiológica con identificación molecular y análisis filogenético. Su interés no está únicamente en confirmar qué especie circula, sino en observar cómo se relacionan genéticamente los aislados del sur de Rio Grande do Sul con los detectados en otras zonas de Brasil y en países vecinos.
Cien aislados y un predominio casi absoluto de S. brasiliensis
Los investigadores estudiaron aislados conservados de casos diagnosticados entre 2019 y 2023. De los 99 animales con especie identificada, 75 eran gatos y 24 perros. Mediante PCR dirigida al gen de la calmodulina identificaron S. brasiliensis en 97 de los 100 aislados y S. schenckii en los tres restantes.
Los registros del laboratorio mostraron además un aumento de los diagnósticos durante el periodo analizado. En gatos pasaron de cinco casos en 2019 a 42 en 2023; en perros, de tres a diez. Los autores encontraron una tendencia temporal estadísticamente significativa en ambos grupos.
La concentración geográfica también fue marcada. Sin embargo, estas cifras no deben confundirse con la distribución real de la enfermedad en todo Rio Grande do Sul. Las muestras procedían de envíos clínicos al laboratorio, no de un programa de muestreo activo y representativo de la población.
Los gatos concentran buena parte de la señal epidemiológica
Entre los felinos, los machos fueron mayoría entre los casos analizados y las lesiones diseminadas tuvieron un peso destacado. En los perros, las lesiones nodulares fueron las más frecuentes. El estudio encontró además diferencias entre ambas especies en la distribución y morfología de las lesiones.
Un dato relevante para interpretar la transmisión es que, entre los animales para los que se disponía de información sobre alojamiento, el 93% tenía acceso habitual al exterior o vida semidomiciliada. Los investigadores relacionan este perfil con mayores oportunidades de contacto entre animales y con la persistencia de cadenas locales de transmisión, aunque el diseño retrospectivo no permite convertir esa asociación en una prueba causal individual.
Una señal genética que cruza fronteras
El análisis filogenético de 14 aislados representativos mostró poca variabilidad dentro de S. brasiliensis y una agrupación regional de las muestras del sur brasileño. Secuencias de Paraguay y Argentina aparecieron próximas a las de Rio Grande do Sul dentro del mismo linaje.
Para los autores, esta proximidad es compatible con una circulación de S. brasiliensis a escala del Cono Sur y refuerza la necesidad de coordinar la vigilancia. El estudio no demuestra por sí solo rutas concretas de transmisión entre países: la filogenia permite observar afinidades genéticas, pero reconstruir movimientos requiere información epidemiológica y genómica adicional.
Una zoonosis que exige mirar a animales y personas a la vez
La esporotricosis puede transmitirse entre animales y seres humanos, y en Brasil los gatos infectados constituyen un elemento epidemiológico especialmente relevante. Por eso los investigadores sitúan sus resultados dentro del enfoque One Health y reclaman redes que conecten laboratorios veterinarios y humanos, junto con una vigilancia molecular más sistemática.
También señalan varias limitaciones. El estudio depende de muestras recibidas pasivamente por un laboratorio, por lo que municipios periféricos pueden estar infrarrepresentados. Además, numerosos casos felinos pueden diagnosticarse mediante citología sin llegar a cultivo y secuenciación, reduciendo la capacidad de estimar la carga real a partir de una colección microbiológica.
El trabajo, de acceso abierto, está publicado en Mycopathologia, volumen 191, artículo 84, con DOI 10.1007/s11046-026-01107-z.






