Comunidad

Piscinas, sombra y turnos de cuidados: así sobreviven los refugios españoles al calor extremo

10 de septiembre de 2026

Tres perros de refugio refrescándose dentro de una piscina de plástico bajo la sombra de toldos y un árbol, con un cuenco de agua al lado, en un día de calor.

Piscinas, toldos y árboles. La agencia EFE recorrió el 20 de julio de 2026 varios refugios de animales españoles que han adaptado sus instalaciones y sus rutinas de cuidado para afrontar el calor extremo, con Málaga entre los puntos visitados.

No es jardinería. Para un refugio con decenas o cientos de animales alojados en boxes al aire libre, una ola de calor es un problema operativo de primer orden.

Por qué un refugio es especialmente vulnerable

Un perro en una casa tiene sombra, suelo fresco y una persona que lo vigila. Un perro en un box de refugio tiene lo que el refugio haya podido construir.

Las instalaciones más antiguas se levantaron con criterios de coste y limpieza: hormigón, vallado metálico, cubierta de chapa. Es un catálogo casi perfecto de materiales que acumulan y devuelven calor. Añádase que muchos refugios están en polígonos o descampados a las afueras, sin arbolado, y que el número de animales por cuidador suele ser muy alto.

Los perros no sudan: regulan su temperatura jadeando y a través de las almohadillas. Cuando la temperatura ambiente se acerca a la corporal, ese mecanismo pierde eficacia, y el golpe de calor puede matar en cuestión de una hora.

Qué se cambia, exactamente

Las adaptaciones que describe el reportaje son de sentido común y de ejecución cara. Sombra: toldos, mallas, arbolado plantado a años vista. Agua: piscinas y bebederos múltiples, porque un solo bebedero se agota o se vuelca. Y tiempo: mover los paseos, la limpieza y el reparto de comida a las primeras horas de la mañana y al final de la tarde.

Ese último punto es el que más se nota en el día a día. Cambiar los horarios de una instalación con voluntariado significa rehacer los turnos completos: la gente que paseaba a las seis de la tarde tiene que estar allí a las siete de la mañana.

El clima entra en la ecuación del bienestar animal

Durante años, las condiciones de los refugios se discutieron en términos de espacio, higiene y atención veterinaria. El calor extremo ha añadido una variable que ya no es excepcional: las olas de calor son más frecuentes, más largas y más intensas en la península.

Eso convierte la climatización pasiva —sombra, ventilación, masa térmica, agua— en parte del estándar de bienestar, no en una mejora opcional. Y traslada un problema conocido: quien tiene que pagarlo son entidades que se financian con cuotas de socios, donaciones y convenios municipales modestos.

Lo que no sabemos

El registro acredita que EFE recorrió refugios con esas adaptaciones y describe las medidas, pero no aporta cifras: cuántos centros han hecho estas obras, qué coste tienen, cuántos animales están alojados en instalaciones sin sombra suficiente ni cuántos casos de golpe de calor se registran cada verano en refugios españoles.

No existe, que conste públicamente, un registro estatal de esos datos. Cualquier magnitud que diéramos aquí sería una estimación, y preferimos señalar el vacío.


Fuentes: EFE, reportaje publicado el 20 de julio de 2026 sobre cómo los refugios protegen a los animales ante el calor extremo.

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