El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación notificó el 30 de julio un nuevo foco de peste porcina africana en jabalíes silvestres de Cataluña. Es un solo caso, los restos de un cadáver hallado en el medio natural, y está dentro de la zona restringida II. Lo llamativo es dónde: el término municipal de Barcelona.
Con este, ya son 65 los focos notificados desde que se detectó el brote: 3 primarios y 62 secundarios, con un total de 373 casos positivos en jabalíes, repartidos en 13 municipios del área metropolitana y el Vallès: Cerdanyola del Vallès, Sant Cugat del Vallès, Sant Quirze del Vallès, Terrassa, Rubí, Molins de Rei, Sant Feliu de Llobregat, Sant Just Desvern, Barcelona, Sabadell, El Papiol, Castellbisbal y Esplugues de Llobregat.
El dato que de verdad importa: cero en granja
Con 373 jabalíes positivos, la pregunta lógica es si el virus ha saltado al cerdo doméstico. La respuesta, a fecha de esta actualización, es que no. Los Servicios Veterinarios Oficiales mantienen la vigilancia reforzada en todas las explotaciones porcinas de las zonas I y II, revisando su bioseguridad, y no se ha detectado ningún caso positivo en una granja. La mayoría de las explotaciones situadas en la zona II, además, están vacías: se han retirado los animales de forma preventiva.
Ese es el objetivo real de todo el dispositivo. La peste porcina africana no se combate curando animales, porque no existe tratamiento ni vacuna eficaz. Se combate impidiendo que el virus llegue de la fauna silvestre a las explotaciones, y por ahora, en Cataluña, esa barrera está aguantando.
Lo que no es: una amenaza para las personas
Conviene decirlo con la misma claridad con la que lo dice el propio MAPA en su nota: la peste porcina africana no es una zoonosis. Las personas no pueden infectarse, ni por contacto con un animal enfermo ni por comer productos derivados de él. Es una enfermedad que afecta exclusivamente a jabalíes y cerdos, y el motivo por el que se toma tan en serio es puramente económico y sanitario-ganadero: un brote en granja obliga al sacrificio de todos los animales y cierra mercados de exportación durante años.
Cómo se está intentando frenar
El operativo combina tres frentes. Sobre la población de jabalíes, se refuerzan vallados y barreras, se prioriza el control en los corredores por donde se mueven los animales, y se instalan trampas de captura y corrales gestionados por agentes rurales y cazadores formados específicamente para esta tarea. Sobre la vigilancia, se han analizado ya 9.879 animales más que han dado negativo: 8.375 capturados o abatidos sin síntomas, y 1.504 investigados por vigilancia pasiva, es decir, cadáveres o animales enfermos hallados en el medio. Sobre las granjas, se mantiene la inspección de bioseguridad y la vigilancia pasiva reforzada que exige la normativa comunitaria.
El MAPA insiste en un punto operativo para cualquiera que se mueva por la zona: cualquier sospecha, tanto en jabalíes silvestres como en explotaciones porcinas de cualquier punto de España, debe comunicarse a los servicios veterinarios oficiales de la comunidad autónoma correspondiente.
Fuentes: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, «Actualización de la situación de peste porcina africana en jabalíes silvestres en Cataluña», nota del 30 de julio de 2026.






