Comportamiento

Perros de intervención acompañan a familias en duelo en un tanatorio de Barcelona

10 de septiembre de 2026

Un hombre sentado de espaldas en un sofá junto a un perro de asistencia con arnés, tumbado y mirando hacia un lado, en un salón luminoso.

Un tanatorio de Barcelona incorporó perros de intervención asistida para acompañar a las personas que iban a despedir a un ser querido. La agencia EFE informó de esta prueba piloto el 26 de agosto de 2025.

La escena es sencilla y poco habitual: en una sala de velatorio, entre familiares que esperan, hay un perro adiestrado y su guía. No hace nada espectacular. Está, se deja acariciar, y a veces eso basta para que alguien que llevaba horas conteniéndose se siente y hable.

Qué es la intervención asistida con animales

No se trata de mascotas de compañía llevadas a un sitio inesperado. Los perros de intervención asistida siguen un proceso de selección y adiestramiento orientado a la tolerancia: aguantan ruido, llanto, contactos bruscos y entornos desconocidos sin alterarse, y trabajan siempre acompañados de un técnico que decide cuándo intervienen y cuándo se retiran.

En España este tipo de programas se han desplegado sobre todo en residencias de mayores, hospitales infantiles, centros de salud mental y acompañamiento a víctimas en procesos judiciales. Un tanatorio es un escenario nuevo, y por eso el proyecto arrancó como piloto y no como servicio consolidado.

Por qué un tanatorio

El duelo agudo tiene una característica incómoda para quien quiere ayudar: casi nada de lo que se diga sirve. El animal esquiva ese problema porque no pide conversación, no ofrece consuelo verbal y no espera una respuesta. Es una presencia que baja el listón de lo que la persona tiene que sostener durante unos minutos.

Los profesionales que trabajan con intervención asistida suelen describir el efecto en términos modestos: no cura, no acorta el duelo, no sustituye al acompañamiento psicológico. Facilita el contacto, la expresión emocional y, en algunos casos, que los menores presentes en un velatorio puedan estar en la sala sin bloquearse.

Lo que no sabemos de esta experiencia

Aquí conviene frenar. El registro verificado sostiene el hecho central —que hubo una prueba piloto con perros de intervención asistida en un tanatorio de Barcelona, informada por EFE— pero no aporta detalles que serían importantes para valorarla: no consta el nombre del tanatorio ni el de la entidad que aportó los perros, ni cuántos animales participaron, ni durante cuánto tiempo, ni cómo se ofrecía el servicio a las familias.

Tampoco hay, en lo que recoge este registro, una evaluación de resultados. Que una experiencia se presente como piloto significa exactamente eso: que está por ver si funciona y si continúa. Cualquier afirmación sobre su eficacia iría por delante de lo que la fuente sostiene.

El bienestar del que también hay que hablar

Hay una segunda pregunta que estas iniciativas obligan a plantear, y que rara vez aparece en las noticias amables: qué le supone al perro. Un velatorio es un entorno cargado, con llanto, olores extraños y gente en estado alterado. Los protocolos serios de intervención asistida limitan la duración de las sesiones, obligan a leer las señales de estrés del animal y reconocen el derecho del perro a retirarse.

Un programa de acompañamiento en duelo solo es una buena noticia para el bienestar animal si esos límites se cumplen. Es el matiz que separa a un animal que trabaja de un animal que se usa, y merece tanto seguimiento como el beneficio que reciben las familias.


Fuentes: EFE, información publicada el 26 de agosto de 2025 sobre la prueba piloto de acompañamiento en duelo con perros de intervención asistida en un tanatorio de Barcelona. El contexto general sobre intervención asistida con animales no procede de esta fuente.

Noticias relacionadas

También te puede servir

Enlaces de afiliado: si compras a través de ellos Radar Animal recibe una pequeña comisión, sin coste adicional para ti. Ninguna marca paga por aparecer aquí.

Relacionado con este tema