El Hospital público Doctor Rodríguez Lafora, en el distrito madrileño de Fuencarral-El Pardo, ha desarrollado un taller de terapia asistida con perros dirigido a veinte pacientes de su Unidad de Cuidados Psiquiátricos Prolongados. La Comunidad de Madrid lo presenta como el primer programa de este tipo implantado en una región española para personas con trastorno mental grave.
Cómo se mide el bienestar en un programa así
El seguimiento se hizo con el cuestionario WHO-5, una herramienta estandarizada de la Organización Mundial de la Salud que mide el bienestar subjetivo mediante preguntas sencillas sobre el estado de ánimo y la vitalidad de los últimos días. La puntuación media de los participantes pasó de 18,6 a 24,3 puntos en la última sesión evaluada, un incremento del 31%.
Es un instrumento pensado precisamente para esto: capturar cómo se siente una persona, no solo si un síntoma clínico ha remitido. Y en una unidad de cuidados prolongados, donde los pacientes llevan tiempo hospitalizados y la rutina puede volverse gris, ese tipo de mejora subjetiva tiene un valor que no siempre aparece en las métricas clínicas habituales.
El detalle que dice más que la cifra
Los propios pacientes pidieron que el programa continuara de forma regular. Es un dato que conviene no minimizar: en salud mental, la adherencia y las ganas de participar en una actividad son en sí mismas un indicador relevante, especialmente en un contexto de hospitalización prolongada donde la motivación tiende a decaer.
Un complemento, no un tratamiento
El programa utiliza perros específicamente adiestrados para este contexto clínico, aunque la comunicación no detalla razas ni el proceso de selección y entrenamiento. Como en cualquier terapia asistida con animales en un entorno sanitario, exige protocolos de higiene, bienestar animal y supervisión profesional que garanticen tanto la seguridad de los pacientes como la del propio animal.
Y como en cualquier programa de este tipo, conviene la misma cautela que ya hemos aplicado a otros estudios similares: veinte pacientes es una muestra pequeña, la asistencia a las sesiones es variable y los resultados son preliminares. Esto no demuestra una eficacia clínica establecida frente al trastorno mental grave; documenta una mejora de bienestar subjetivo en un contexto concreto, como complemento al tratamiento habitual, no como sustituto de él.
Fuentes: Comunidad de Madrid, nota de prensa del 5 de agosto de 2026.






