El Parque de la Naturaleza de Cabárceno ha incorporado tres jóvenes ejemplares de varano azul o varano de MacRae (Varanus macraei), un reptil de distribución extremadamente reducida y amenazado por la pérdida de hábitat y el tráfico de fauna.
Los animales proceden de Faunia y llegan a Cantabria mediante acuerdos de cesión entre instituciones. Según la información difundida sobre la incorporación, el objetivo es que Cabárceno pueda participar en proyectos de conservación ex situ y, en el futuro, contribuir al Programa Europeo de Especies en Peligro de la especie dentro del marco de EAZA.
Un lagarto que solo vive de forma natural en una pequeña isla de Indonesia
El varano azul es endémico de Batanta, una isla del archipiélago de Raja Ampat, en Indonesia. La especie fue descrita científicamente en 2001 y todavía existen importantes lagunas de conocimiento sobre su comportamiento y ecología en libertad.
Su coloración azul y negra es uno de sus rasgos más reconocibles, pero también ha contribuido a hacerlo atractivo para el comercio ilegal de fauna. A esa presión se suma la degradación y pérdida del hábitat.
Adaptado a la vida en los árboles
Se trata de un varano arborícola, ágil y relativamente pequeño dentro de su grupo. Puede alcanzar alrededor de 110 centímetros de longitud total, aunque una gran parte corresponde a su larga cola prensil. Esa cola le permite sujetarse a las ramas y desplazarse por un entorno tridimensional.
La escasez de datos de campo hace especialmente relevante mantener registros rigurosos sobre reproducción, comportamiento y manejo de los ejemplares alojados bajo cuidado humano cuando forman parte de programas coordinados de conservación.
Qué supone su llegada a Cabárceno
La incorporación no significa por sí misma que exista ya un programa de cría activo en el parque. El planteamiento comunicado es preparar la participación en futuros proyectos de conservación ex situ y colaborar con otras instituciones.
Para una especie con poblaciones silvestres pequeñas y sometidas a amenazas muy localizadas, la coordinación internacional puede funcionar como apoyo a la conservación, siempre que se complemente con la protección del hábitat de origen y la lucha contra el comercio ilegal.






