Una tortuga boba (Caretta caretta) de 58 kilos ha sido rescatada en el puerto de Torrevieja, en Alicante, después de pasar varias semanas dentro de la dársena, y ha ingresado en el ARCA del Mar, el centro de recuperación de fauna marina que la Fundación Oceanogràfic gestiona en València. El animal llegó con una aleta amputada y un anzuelo clavado, y su entrada quedó anotada como la de la tortuga número 900 atendida por el centro desde que empezó a llevar la cuenta.
Cincuenta y ocho kilos son bastantes kilos de tortuga: se trata de un ejemplar adulto de buen tamaño, del tipo que rara vez se ve de cerca salvo cuando algo ha ido mal. Y aquí algo había ido mal desde bastante antes de que la sacaran del agua.
Semanas dentro de la dársena
El animal no apareció de un día para otro. Según la fuente, permaneció semanas en el interior del puerto de Torrevieja antes de que se organizara su captura y su traslado. Un puerto es un mal sitio para una tortuga marina: aguas cerradas, tráfico de embarcaciones, aparejos, restos flotantes y muy pocas posibilidades de que un animal que ya está debilitado encuentre por sí solo la salida.
La permanencia prolongada en la dársena es, de hecho, una de las señales que suelen activar los avisos. Una tortuga sana pasa de largo; una que se queda semanas en el mismo rincón portuario acostumbra a tener un problema encima.
Una aleta amputada y un anzuelo
Las dos lesiones descritas por la Fundación Oceanogràfic apuntan en la misma dirección general, la del contacto con la actividad humana en el mar. El anzuelo remite de manera directa a aparejos de pesca. La amputación de la aleta es una lesión antigua, no reciente, y el material publicado no le atribuye una causa concreta, de modo que aquí no se le asigna ninguna.
Conviene subrayar esa distinción porque es la que separa la información de la conjetura: que un animal llegue con un anzuelo es un dato; que la aleta que le falta se deba a un enredo, a una hélice o a otra cosa no lo es mientras nadie lo determine.
La paciente número 900
El ingreso tiene además un valor de contabilidad. La tortuga de Torrevieja es la número 900 atendida en el ARCA del Mar, una cifra que dice menos sobre este caso concreto que sobre el volumen sostenido de trabajo que soporta un único centro de recuperación de fauna marina en el litoral mediterráneo español.
Novecientos ingresos no son novecientas historias iguales: hay tortugas que llegan enredadas, otras con plásticos ingeridos, otras golpeadas, otras simplemente agotadas o frías. Pero el número, leído del tirón, describe una presión continua sobre una especie que en el Mediterráneo occidental sigue catalogada como amenazada y que depende, para muchos ejemplares concretos, de que alguien la vea a tiempo.
Lo que no se sabe todavía
La información disponible no precisa la edad ni el sexo del ejemplar, ni cuánto tiempo llevaba la aleta amputada, ni cuál es el pronóstico veterinario. Tampoco indica un plazo estimado de rehabilitación ni si el animal reúne condiciones para volver al mar, algo que en tortugas con amputaciones depende de si conservan capacidad de buceo y de natación funcional. Este medio actualizará la información si la Fundación Oceanogràfic publica el desenlace del caso.
Fuentes: Fundación Oceanogràfic, nota informativa publicada el 18 de febrero de 2025 sobre el rescate de una tortuga atrapada en el puerto de Torrevieja y su ingreso en el centro de recuperación del Oceanogràfic. https://fundacionoceanografic.org/rescatan-a-una-tortuga-atrapada-en-el-puerto-de-torrevieja-y-la-ingresan-en-el-centro-de-recuperacion-del-oceanografic/






