El grupo LeishVet ha publicado en la revista Parasites & Vectors una revisión actualizada sobre leishmaniosis felina que sintetiza la evidencia acumulada desde 2015 y ofrece recomendaciones actuales de diagnóstico, tratamiento y prevención. El trabajo está disponible en abierto con DOI 10.1186/s13071-026-07642-4.
No es una noticia de urgencia, sino de las que se consultan durante años: LeishVet es el grupo de referencia cuyas guías utilizan buena parte de los clínicos de pequeños animales en la cuenca mediterránea, y la anterior guía específica de gato tenía ya una década.
Por qué el gato necesitaba su propia actualización
Durante mucho tiempo la leishmaniosis se explicó como una enfermedad del perro, con el gato como curiosidad ocasional. Esa idea envejeció mal. En zonas endémicas —y España lo es en buena parte de su territorio— el gato se estudia hoy como especie que puede infectarse por Leishmania infantum, con un cuadro clínico propio y con particularidades que impiden trasladar sin más los protocolos caninos.
El problema práctico es doble. Por un lado, el diagnóstico: los puntos de corte serológicos y los algoritmos validados en perro no son automáticamente aplicables al gato. Por otro, el tratamiento: los fármacos leishmanicidas usados en perro no cuentan con el mismo respaldo de evidencia ni el mismo margen de seguridad en la especie felina, y buena parte del uso clínico se apoya en prescripción excepcional.
Una revisión que ordena diez años de literatura sobre exactamente ese vacío es, para un veterinario clínico, una herramienta de trabajo.
Qué es y qué no es este documento
Conviene precisar la categoría del texto. Se trata de una revisión y un consenso de expertos publicado en una revista científica revisada por pares, no de una norma, ni de una guía oficial de ninguna administración sanitaria. Sus recomendaciones orientan la práctica clínica; no obligan a nada ni sustituyen al criterio del veterinario que atiende al animal concreto, ni a la normativa de prescripción vigente en España.
Lo que aquí no puede detallarse
La entrada verificada confirma la publicación, la revista, la autoría colectiva del grupo LeishVet, el objeto de la revisión y su alcance temporal desde 2015. No permite enumerar cuáles son, una por una, las recomendaciones concretas que cambian respecto a la guía anterior, qué pruebas diagnósticas se priorizan, qué pautas farmacológicas se proponen ni qué grado de evidencia se asigna a cada una.
Esos detalles están en el texto completo del artículo, que es de acceso abierto y enlazamos como fuente. Cualquier decisión clínica debe apoyarse en la lectura del original, no en este resumen. Si el documento se traduce o se difunde una versión divulgativa en español avalada por el propio grupo, lo recogeremos.
Para los tutores de gatos que viven en zonas endémicas, el mensaje razonable no es alarmarse: es que la leishmaniosis felina existe, que conviene mencionarla en la consulta si el animal tiene acceso al exterior y presenta lesiones cutáneas o mucocutáneas persistentes, pérdida de peso o problemas oculares, y que las medidas de control del vector —el flebotomo— son la parte de la prevención que sí está en manos del hogar.
Fuentes: Parasites & Vectors (Springer Nature), revisión del grupo LeishVet sobre leishmaniosis felina, 2026. DOI: 10.1186/s13071-026-07642-4. Consultado el 4 de septiembre de 2026.






