El Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila ha registrado por primera vez desde que existen datos de seguimiento un nido de lechuza común. La campaña de 2026 también ha confirmado el nacimiento de ocho pollos de búho real y ha completado el primer censo coordinado de mochuelo europeo en todo el espacio protegido.
Los datos proceden de los trabajos desarrollados por la Dirección General de Patrimonio Natural y Acción Climática de la Región de Murcia, con participación de la Asociación Ulula y personas voluntarias.
Una caja nido instalada en 2023 acaba ocupada por una pareja
La pareja de lechuza común (Tyto alba) ha criado en una caja nido colocada en 2023 dentro de un proyecto de voluntariado ambiental. El anillamiento de los adultos y de los pollos permitirá seguir obteniendo información sobre sus movimientos y reproducción.
Uno de los datos más interesantes es el origen del macho reproductor: la anilla que portaba permitió confirmar que había sido marcado durante la invernada anterior en humedales protegidos del Mar Menor.
Ocho pollos de búho real durante la temporada
El seguimiento del búho real (Bubo bubo) abarcó diez territorios o zonas. Siete estaban ocupados y se constató reproducción en varios enclaves, con ocho pollos nacidos durante la temporada de 2026.
En el Cabezo de la Fuente se confirmó una pareja reproductora con tres pollos. En ese sector se aplican restricciones temporales de escalada durante el periodo sensible, una medida diseñada para compatibilizar el uso deportivo del espacio con la reproducción de las rapaces.
Primer censo coordinado de mochuelo europeo
La campaña también incluyó el primer censo coordinado de mochuelo europeo (Athene noctua) en todo el parque. Más de 40 personas voluntarias revisaron 47 cuadrículas de un kilómetro cuadrado.
La especie fue detectada en 24 de esas cuadrículas y se contabilizaron 46 ejemplares. El dato proporciona una primera referencia amplia con la que comparar futuros seguimientos.
Qué aporta este seguimiento
Más allá de las cifras, el caso de Calblanque muestra cómo medidas relativamente sencillas —cajas nido, seguimiento científico, anillamiento y regulación temporal de actividades— pueden producir información útil y favorecer la reproducción de especies sensibles.
La Comunidad de Murcia considera que los resultados refuerzan el valor del parque como espacio de referencia para ensayar medidas de conservación apoyadas en ciencia, voluntariado y gestión adaptativa.







