Incendios, inundaciones y otras catástrofes obligan a tomar decisiones rápidas sobre personas, animales y recursos. Una jornada celebrada por la Sección de Derecho de los Animales del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) ha reunido a profesionales del derecho, la veterinaria, los servicios de emergencia y las entidades de protección para analizar cómo mejorar el rescate y la evacuación de animales antes de que llegue una emergencia.
La principal idea compartida durante el encuentro fue la necesidad de trabajar con protocolos previos. Cuando una catástrofe ya está en marcha, improvisar la identificación, el transporte, los alojamientos temporales o la coordinación entre cuerpos de intervención puede retrasar la atención.
Planificar antes de que ocurra la emergencia
El encuentro abordó situaciones que afectan tanto a animales de compañía como a animales alojados en centros, explotaciones o instalaciones que pueden requerir evacuaciones complejas. Entre los participantes hubo perfiles vinculados a SEPRONA, Protección Civil, veterinaria y protección animal.
La planificación previa permite definir responsables, vías de comunicación y recursos disponibles. También ayuda a prever cuestiones prácticas como transportines, vehículos, puntos de acogida, atención veterinaria y sistemas para reunir a los animales con sus responsables cuando la situación se estabiliza.
Una cuestión de coordinación y seguridad
Rescatar animales en una emergencia no consiste únicamente en acceder hasta ellos. La intervención debe evitar poner en riesgo adicional a los equipos y a las personas afectadas, y requiere conocer cómo manejar especies y animales sometidos a estrés intenso.
La jornada puso el foco precisamente en esa coordinación entre quienes intervienen sobre el terreno y quienes pueden aportar apoyo veterinario, jurídico o de protección animal.
Lecciones de incendios e inundaciones
Los grandes incendios forestales y las inundaciones de los últimos años han mostrado la dificultad de evacuar animales cuando no existe una planificación previa. Refugios, residencias, hogares con varios animales o instalaciones con ejemplares de gran tamaño plantean necesidades distintas.
El debate celebrado en Madrid no crea por sí mismo un nuevo protocolo nacional obligatorio, pero sí refuerza una demanda práctica: incorporar de forma anticipada a los animales en los planes de emergencia y no decidir su atención cuando la catástrofe ya está ocurriendo.
Para la ciudadanía, ante una emergencia real deben prevalecer siempre las indicaciones de los servicios de intervención y protección civil de cada territorio.






